Dentro de los pocos mariscales masculinos que ha tenido el Perú figura Óscar Benavides (1876-45) y dentro de las pocas fiscales femeninas de la nación se encuentra Patricia Benavides, quien ocupa ese cargo desde junio 2022.
Ambas figuras comparten el mismo apellido y similares tendencias de derecha dura para deponer a presidentes que realizaron ciertas reformas pro-laborales. «Benavides» significa «hijo de David» en hebreo, y ambos, pese a ser católicos (tal vez con ancestros judíos convertidos por la inquisición), se han acostumbrado a dirimir todos sus asuntos como fueran absolutistas reyes que persiguen a sus oponentes.
Antes de ser mariscal, Benavides debutó en el poder en 1914, derrocando al Presidente constitucional civil Guillermo Billinghurst, a quien la oligarquía le bajó el dedo por haber querido cumplir sus promesas electorales de reducir la jornada laboral a 8 horas y aceptar el derecho a la huelga y sindicalización. Luego de su primera autocracia (1914-15), él impuso una dictadura en 1933-39 que reprimió a apristas e izquierdistas.

La actual fiscal Benavides debutó en su puesto con le meta de hostilizar y encarcelar al presidente civil constitucional Pedro Castillo, quien estaba haciendo algunas reformas sociales y pro-laborales. Desafiando a la constitución, ella allanó varias veces al domicilio presidencial y hasta le arrestó siendo mandatario.
Al igual que el mariscal Benavides, ella logró su cometido, aunque no mediante un golpe castrense, sino con uno judicial-congresal. Mientras el mariscal Benavides es uno de los que más tiempo ha gobernado al Perú, la fiscal Benavides puede que sea una de las mujeres que menos dure en su puesto.
El proceso y las incautaciones legales contra Joaquín Ramírez, propietario de la sancionada Alas Peruanas y ex secretario general de FP, puede acabar hundiendo a la actual fiscal, quien llegó a su cargo afirmando haber logrado maestría y doctorado en dicha universidad, sin que nadie conozca cualquiera de sus tesis.
Isaac Bigio




