Alcalde borracho Yuri Arce, humilla a regidora con insultos machistas

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La fría noche en el distrito de Chucuito no solo traía el habitual viento del Titicaca. También cargaba con los gritos ebrios de un alcalde fuera de control, la voz temblorosa de una regidora agredida y el sonido de un celular grabando lo que sería la prueba de un nuevo escándalo de poder, machismo y acoso político.

—¡Dime de una vez, sí o no! ¿Vas a ir a Desaguadero o no? — rugió Yuri Arce Zea, alcalde de Chucuito, con esa voz pastosa de quien lleva varias copas de más.

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—Señor alcalde, no voy a ir — respondió la regidora, manteniendo una calma que contrastaba con la furia del burgomaestre.

El silencio incómodo duró apenas dos segundos antes de que estallara los gritos.

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¡MIL QUINIENTOS SOLES TE ESTOY DANDO! ¡Y YA FIRMASTE EL DOCUMENTO! ¡NO JODAS! —escupió el alcalde, su voz convertida en un gruñido gutural.

—Yo no he recibido ningún dinero. Y no he firmado nada — replicó ella, firme, mientras el micrófono de su celular captaba cada palabra, cada respiro agitado.

Fue entonces cuando el hombre perdió los últimos vestigios de decencia.

—¡ENTONCES ERES UNA RATERA! ¡Y NO TE APARESCAS EN EL CONSEJO, ¿ENTENDISTE?!

La regidora respiró hondo. No iba a llorar. No iba a gritar. Iba a dejar que ese audio fuera su arma.

—Señor alcalde, quiero hablar con usted cuando esté sano.

Pero la respuesta fue un balde de agua sucia:

—¡VETE A LA MIERDA! ¡TÚ NO PUSISTE NI UN SOL EN MI CAMPAÑA!

El audio, publicado por el portal Salcedo Puno termina ahí. Pero el escándalo recién comienza.

LA MAÑANA DESPUÉS DEL ESCÁNDALO

Hoy, el despacho del alcalde Arce Zea huele a alcohol barato y a mentiras mal armadas. Sus asesores corretean como ratas, tratando de inventar una versión. Pero la grabación no miente.

—Fue un malentendido — dice uno de sus lame zapatos, sudando la gota gorda.

—Estaba estresado— murmura otro, evitando ver a los ojos.

Pero la verdad es simple: un borracho con poder humilló a una mujer por negarse a obedecer. Y lo hizo tan mal que hasta la grabó.

LAS CONSECUENCIAS: UN ALCALDE AL BORDE DE LA VACANCIA

Mientras la regidora agredida prepara su denuncia formal, el pueblo murmura. Las redes sociales arden. Los colectivos de mujeres exigen justicia.

—Esto es violencia política de género —escribe una lideresa de organización de mujeres de Puno.

—Yuri debe caer — gruñe un exdirigente, recordando cómo en el año 2012 el anterior alcalde del distrito de Chucuito (Puno), Estanislao Cruz Chambi también fue revocado, por supuestos actos de corrupción y haber tenido un viaje de placer con su secretaria a la ciudad de La Paz, Bolivia.

ANÁLISIS JURÍDICO: DELITOS CONFIGURADOS SEGÚN UN ABOGADO CONSULTADO POR ESTE MEDIO

De acuerdo con el análisis jurídico, la conducta del alcalde Yuri Arce Zea configura al menos tres tipos de delitos:

  1. Violencia política de género (Ley N° 31155)
    «El alcalde incurrió en violencia política al usar lenguaje degradante (‘ratera’) y amenazar con limitar su participación en el Consejo Municipal. Esto busca amedrentar a la regidora en el ejercicio de sus funciones por su condición de mujer», explicó el abogado.
  2. Acoso laboral (Ley N° 27942)
    La especialista detalló que las frases «¡Ni se te ocurra aparecer en sesión!»constituyen una clara amenaza de represalia por el incumplimiento de órdenes arbitrarias, tipificado como acoso laboral.
  3. Presunto cohecho pasivo (Art. 393 del Código Penal)
    Sobre la mención de los 500 soles, Fernández advirtió: «Cuando una autoridad alude a entregas de dinero sin justificación y en contexto de presión, se configura indicios razonables de cohecho. La Fiscalía deberá investigar si existió este presunto delito contra la administración pública».

LA REGIDORA NO ESTÁ SOLA: ¡QUE SE VAYA EL ALCALDE!

Mientras la regidora agredida prepara su defensa legal, colectivos feministas y anticorrupción se movilizan. Si no actúa el JNE, la Fiscalía o el Concejo, el pueblo deberá sacarlo a patadas, como ya pasó antes.

Yuri Arce Zea no solo debe renunciar: debe pagar por sus actos.

UNA REGIDORA QUE NO SE DEJÓ INTIMIDAR 

La mujer que grabó ese audio no dará su nombre. Pero su voz, clara y firme en medio de los insultos, ya es símbolo de resistencia.

—No me callaré — dice hoy, mientras revisa los papeles de su denuncia.

Y en el municipio, un alcalde borracho mira al espejo y, por primera vez, siente miedo. Porque sabe que su voz, grabada para siempre, será su sentencia.

(Crónica basada en el audio verificado y testimonios recogidos en Chucuito. Los diálogos son transcripciones literales)

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