Hace poco, la ministra boliviana anunció como dato oficial que el Carnaval de Oruro 2026 habría generado Bs 900 millones solo en la ciudad de Oruro, cifra que al tipo de cambio oficial equivale a aproximadamente 129 millones de dólares. Yo había puesto en duda esta cifra en el sentido que no se explicaba cómo con una afluencia turística similar (500.000 y 550.000) el movimiento económico pase de Bs 450 millones en 2025 a Bs 900 millones en 2026. Ahí, ya hay una clara duda. Sin embargo, la ministra sin ningún atisbo de conciencia lo presentó como un gran logro y como prueba de éxito económico del carnaval de Oruro.
Sin embargo, ahora surge una versión distinta. La Cámara de Comercio y sectores vinculados al turismo bolivianos, refieren que el movimiento económico del carnaval habría alcanzado más bien 90 millones de dólares y no los 129 anunciado por la ministra. Si observamos ambas cifras, la diferencia no es pequeña, estamos hablando de casi 39 millones de dólares menos respecto de la cifra que anunció la ministra.
Entonces la pregunta aquí revienta de madura ¿quién dice la verdad? No puede existir dos cifras tan diferentes para un mismo evento. Y peor aún, ambas no pueden ser correctas al mismo tiempo. Lo diré sin rodeos, aquí, alguien está mintiendo, alguien está inflando y exagerando descaradamente los números. No existe otra posibilidad cuando la brecha es tan amplia lo único que surge es que alguien está manipulando cifras corrompidamente.
No hay como creer en las cifras que difunden las entidades bolivianas. Las cifras emitidas carecen de credibilidad. Porque imagínense, si hoy se habla de 90 millones y ayer se habló de 129, mañana o pasado mañana podría hablarse de 100 o de 140, y así sucesivamente. Eso no es institucional.
Y lo más grave, es que el problema no es solo el movimiento económico. Porque, diré, si existen diferencias tan grandes en el movimiento económico, imagínense que habrán hecho con los datos de turismo y afluencia real. Es decir, en verdad ¿cuántas personas asistieron realmente?, ¿cuántos fueron turistas nacionales y cuántos extranjeros?, ¿qué registros respaldan esas cifras? No hay cómo creer, porque si las cifras económicas cambian según quién las anuncie, ¿qué garantía existe de que las cifras de visitantes no estén siendo igualmente infladas o modificadas?
Considero que todo esto surge porque las autoridades no quieren dejar ver que el Carnaval de Oruro está en franca picada. Para mí, eso es taparse los ojos ante una realidad cruda y evidente. La salida no es inflar las cifras de un carnaval agonizante, sino asumir el problema, enfrentarlo de frente y ponerse a trabajar.
Aldo Rojas
24.02.2026




