Una de las actitudes más perversas del gobernador regional es que durante su gestión nunca gobernó tratando de convencer a la población, sino intentando siempre actuar a su espalda o pasar por encima de ella para imponer la construcción del hospital Manuel Núñez Butrón en lugar que no correspondía. A Hancco, nunca le importó construir legitimidad social, prefirió siempre agacharse y besar la mano de Dina Boluarte y ahora de Balcazar, para conseguir desde ahí arriba el respaldo y aval político que en el llano nunca tuvo. Una obra que, como todos saben, fue impuesta desde el poder, sin consenso y que arrastra dudas, rechazo y denuncias desde hace tiempo, pero que hoy Hancco anuncia con entusiasmo como la gran “continuidad” del proyecto.
Desde mi punto de vista la reacción e indignación de la población de Jayllihuaya es legítima y justa. Es Hancco quien actuó de la manera más desleal, bajo el imperio de sus intereses y sus demonios personales. Con Hancco surgió la discordia, precisamente cuando se le ocurrió alterar el curso político del hospital Manuel Núñez Butrón para trasladarlo de Jayllihuaya hacia la avenida El Sol. Un proceso repleto de mentiras y falta de transparencia que la población reclamó desde el inicio, llegando inclusive a impulsar firmas para defender la opción de Jayllihuaya (2024)
Lo más grave de Hancco es que frente a esta acumulación de sospechas y reclamos, en lugar de responder con claridad, prefirió refugiarse en un doble discurso. Un claro caso por ejemplo es el hecho que mientras públicamente hablaban de un hospital III-1, en el fondo era un proyecto de menor nivel; y ahora para justificar los cuestionamientos, sale diciendo que lo reclamos han reducido incluso el número de camas. Esa ha sido desde siempre su conducta: turbia y contradictoria. De ahí que hartos de ese pantano de mentiras y dobles discursos que sectores de la ciudadanía formalizaron una denuncia ante la Fiscalía contra el gobernador, y sus lugartenientes.
Ese es el método que ha caracterizado a Hancco desde que ingresó al poder: turbio, violento y tirano. No se dedicó nunca a construir confianza en Puno respecto a este hospital. Esta obra no se baso en la legitimidad social, fue producto de ir a buscar oxígeno en Lima. Primero fue Dina Boluarte quien le dio respaldo a cambio de silencio. En el gobierno de Dina el proyecto fue declarado de interés nacional y luego reforzado con una adenda mediante el mecanismo de Estado a Estado con participación de una empresa francesa. Ahora igual, sin legitimidad social para continuar esta obra ni para demoler el hospital actual, corrió nuevamente a Lima, a los brazos arrugados de José María Balcázar, quien lo abrazo y le ofreció respaldó político. Y con ese aval, Hancco, regresó a Puno para relanzar el discurso de “continuidad” del proyecto, y en esa misma línea, darse el valor para decir que iniciará con la demolición hospital.
Por todos estos antecedentes, yo creo que solo los que rodean a Hancco dirán que la “continuidad” del proyecto con la demolición del hospital es una victoria regional. Para mí es la victoria de un método. Un “arte” perverso que grita, que insulta, que miente, que arroja dobles discursos, que busca de rodillas respaldo en Lima y sobre todo que desprecia el consenso. Todo esto me hace recordar a la conocida frase de Miguel de Unamuno y que se lo digo a Hancco, porque parece que esta escrita para este caso: “Vencerás, pero no convencerás”
Aldo Rojas
16.03.2026




