De nada le sirvió a Porky desmarcarse de la señora K, por haber tenido mayoría absoluta en el Congreso 2016-2019 y el gobierno de «porquería» de José María Balcázar, en el debate presidencial del martes 31 de marzo. La abrumadora mayoría del sur lo ve como lo que ha sido y es: un aliado de Keiko y demás organizaciones narco-criminales y responsable de elegir y proteger a los gobiernos de Dina Boluarte y José Jerí y José María Balcázar
A partir de ahí infieren que Porky, en el mismo nivel que Keiko Fujimori, César Acuña, José Luna, Vladimir Cerrón, etc., son responsables políticos indirectos de la masacre de 18 juliaqueños y la ejecución extrajudicial de 2 personas en Macusani, en Carabaya, Puno, en enero de 2023. Esa responsabilidad política fluye del discurso terruqueador de Porky contra los manifestantes puneños en particular y de los manifestantes del sur en general.
Esos hechos sangrientos y desgarradores no pueden ser, como había creído Porky, «borrados» con palabras. O, como afirmó en varias entrevistas, diciendo que por sus venas corren sangre de la provincia de Melgar. En suma, tampoco le ha servido a Porky su intento de hacer creer a los juliaqueños que no es parte del pacto narco-mafioso del Congreso. La mentira chocó contra la realidad.
Eso es lo que ha ocurrido este miércoles 1 de abril, once días de la primera vuelta de las elecciones, apenas Porky arribó a la ciudad de Juliaca. Los familiares de la asociación de víctimas de la masacre, ocurrida el 9 de enero de 2023, rechazaron y condenaron su presencia. Pidieron que se vaya. En esas circunstancias, en una escaramuza entre los escasos seguidores del líder de Renovación Popular y su cuerpo de seguridad, un porkysta hirió a un sobreviviente de la masacre.
La noticia de la llegada de Porky corrió como reguero de pólvora. En cuestión de minutos, centenares de juliaqueñosse dirigieron al local «Alola», en donde iba a realizar su actividad proselitista. Rodearon el local. Y obligaron a Porky y su comitiva, con la respectiva protección policial, a escapar de la ciudad de Juliaca. En síntesis, los juliaqueños botaron a Porky.
Jaime Antezana Rivera




