El Consejo Machiguenga del Río Urubamba enfrenta actualmente un panorama financiero muy crítico que condiciona totalmente el apoyo a su capital humano. Esta organización agrupa a veintinueve comunidades y asentamientos de la Reserva Territorial Kugapakori Nahua Nanti y otros sectores de la zona selvática. Según su presidente Elvis Nelson Chorobeki, la entidad opera sin presupuesto asignado para atender de forma inmediata las demandas de sus jefes.
La falta de recursos propios impide dar respuestas rápidas ante emergencias graves como las recientes afectaciones de cultivos reportadas en dos comunidades base. Los estudiantes indígenas del Bajo Urubamba sufren las consecuencias de esta carencia económica que limita sus oportunidades de desarrollo profesional en la región. Actualmente, la organización indígena depende exclusivamente de la gestión de convenios con gobiernos locales para poder ejecutar sus principales iniciativas de apoyo.
Consejo Machiguenga pide residencia para estudiantes indígenas del Bajo Urubamba
El Comaru proyecta concretar a finales de mayo un convenio marco para facilitar el acceso directo a la educación superior de jóvenes. No obstante, la sostenibilidad de esta iniciativa se ve afectada por el alto costo de vida que existe actualmente en la ciudad. El elevado precio de los alquileres locales se convierte en una barrera que impulsa lamentablemente la deserción de muchos estudiantes de comunidades.
Para mitigar este impacto negativo, la organización busca financiamiento urgente para restaurar la Casa Comaru y convertirla en una gran residencia universitaria. Este proyecto busca reducir los costos mensuales de vivienda y así garantizar la permanencia de los estudiantes indígenas del Bajo Urubamba con éxito. La formación profesional de los jóvenes es vista como el motor de crecimiento fundamental para todas las comunidades nativas del río Urubamba.
Debido a la falta de liquidez, la estrategia de la organización se centra en la articulación con la Municipalidad Provincial y distritales. El objetivo principal es obtener transferencias o apoyo técnico para acondicionar adecuadamente las viviendas estudiantiles e institucionales que necesitan los jóvenes becados. Chorobeki señaló que la participación de las bases alcanza el noventa y ocho por ciento a pesar de las grandes limitaciones económicas existentes.
Sin embargo, la capacidad de ejecución real del consejo directivo depende totalmente de la formalización de convenios y de la voluntad política. Los líderes indígenas esperan que las autoridades locales prioricen la inversión en educación para asegurar un futuro mejor para las nuevas generaciones. La restauración de la Casa Comaru representa la esperanza más cercana para que los jóvenes no abandonen sus sueños profesionales por dinero.
Lea la nota original aquí o visita el medio Cusco Post




