Mientras la señora K se prepara afanosamente para ir a la inservible ONU, su desgobierno hace agua. Se cae a pedazos. El desplome de su aprobación dado a conocer por Ipsos, en la cae abruptamente de 60% a 42%, es la fotografía que ilustra no solo su incapacidad para gobernar sino que no tiene rumbo. No sabe qué hacer.
El objetivo de utilizar la masacre y secuestro de Trujillo, con aspectos de complicidad y show de dos altos generales de la PNP y del ministro Rafael Belaúnde en presentar un éxito en materia de seguridad ciudadana, para ocultar el desmadre de su gobierno no funcionó. Todo lo contrario. Las investigaciones independientes van mostrando que el relato policial y oficial no era la verdad real y completa
La cortina de humo se difuminó y se convirtió en un búmeran. Esa jugada exitosa y «victoriosa» hasta el 31 de agosto pasado, golpeó la línea de flotación del principal ofrecimiento electoral del fujimorismo keikista: orden y seguridad. Ese hecho -entre otros- apuntaló el desplome de Keiko en curso desde el 29 de julio (cuando se reveló el documento de pedido de facultades legislativas) e inicios de agosto (la huelga en Ucayali, Tacna y Arequipa) por el alza del precio de los combustibles.
El desgobierno e incapacidad para gobernar de Keiko Fujimori e, incluso, resolver las pugnas entre los ministros, ha llevado a la renuncia del ministro de Transportes y Comunicaciones Rafael Rey, abriendo la primera crisis política en el gabinete Galarreta. Es posible que la señora K, absorbida por la frivolidad y pagar a sus financistas, insista en viajar a la sesión de la ONU, en EEUU.
Jaime Antezana Rivera




