Salir corriendo o viajar a México para escapar de una mentira (de un amago de incendio dejando a una mujer en el departamento, en el caso de Guzmán, o de dos versiones disímiles sobre su detención en 1970, en el caso López Chau) es similar. Pese a ocurrir en tiempos y circunstancias diferentes, se parecen.
¿Es López Chau el nuevo Julio Guzmán? A Guzmán, enredado en su laberinto de versiones, le costó su prometedora carrera electoral a la presidencia en las elecciones de 2021, tras ser retirado por el JNE de la contienda electoral en 2016. La combinación de cobardia (por dejar a una dirigente en el lugar del incendio) y de una presunta infidelidad, liquidó al líder de Todos por el Perú, ahora partido Morado.
En el caso de López Chau, enredado en sus versiones sobre su detención de hace 55 años -obviamente poco creíble- de luchador contra la dictadura de Juan Velasco Alvarado, ha.-según ha trascendido – viajado a México. Sus allegados indican que ha viajado a dar una conferencia. Otros sospechan que ha viajado para no dar la cara a su laberinto.
¿Puede ese viaje/fuga para no aclarar realmente por qué fue detenido y llevado a prisión por tres meses -según fuente penitenciaria- por robo y no por luchador contra la dictadura militar de Velasco, significar la debacle de su candidatura? Por supuesto que sí. El embrollo en una mentira puede -como Julio Guzmán- devenir en su caída.
Más aún, cuando un amplio informe del semanario Hildebrandt en sus Trece desmonta la última versión dada por López Chau: que no fue detenido por luchar contra la dictadura reformista de Velasco. Dicho sea de paso, ese relato es el que se estaba imponiendo, ante el silencio y viaje/fuga de López Chau a México.
¿Es evitable que la candidatura de Alfonso López Chau caiga embrollada en su propio laberinto? Totalmente. Para eso, López Chau tiene que dar la cara y decir la verdad sobre los pormenores de su detención y liberación. Eso es lo que tiene que hacer lo más pronto posible. Pero sí cree que evadiendo o jugando al pez muerto sobre la verdad de ese hecho tan lejano, solo se hundirá.
Jaime Antezana Rivera





