La ejecución de obras públicas en la región Puno enfrenta un escenario crítico debido al incremento sostenido en el precio del combustible, una situación que ya ha comenzado a traducirse en la paralización de proyectos y en serias dificultades operativas para diversas intervenciones en curso.
El gobernador regional, Richard Hancco Soncco, alertó que la falta de abastecimiento y la retirada de proveedores están afectando directamente el desarrollo de obras, especialmente aquellas de mayor envergadura. Según precisó, al menos dos proyectos ya se encuentran detenidos, mientras que otros avanzan con limitaciones que ponen en riesgo su continuidad.
“No queda otra que paralizar los proyectos por falta de combustible”, afirmó la autoridad regional, al describir un panorama que compromete tanto la ejecución física como financiera de las inversiones públicas en la región.
Hancco explicó que las obras de infraestructura vial, como carreteras, son las más afectadas debido al alto volumen de combustible que requieren para su funcionamiento. En contraste, algunos proyectos de menor escala, principalmente en el sector educativo, aún logran mantenerse operativos con consumos que oscilan entre los 1,000 y 2,000 galones.
Sin embargo, la situación es desigual. Solo una obra cuenta con una reserva cercana a los 20,000 galones, mientras que el resto enfrenta un déficit crítico de suministro, lo que incrementa el riesgo de nuevas paralizaciones en las próximas semanas.
A este escenario se suma un factor adicional: el encarecimiento del combustible en el mercado. El gobernador advirtió que adquirirlo a precios de hasta S/28 por galón podría generar observaciones por parte de la Contraloría General de la República, considerando que el rango de mercado se sitúa entre S/21 y S/23. Esta brecha evidencia, según indicó, un contexto de especulación que agrava la crisis.
“La región está enfrentando un daño económico considerable por la subida del combustible y la especulación en los precios”, sostuvo Hancco, quien además cuestionó la limitada intervención de las entidades de control frente a esta problemática.
El impacto no solo se refleja en la paralización de obras, sino también en la posible afectación del cierre de brechas en infraestructura y en el cumplimiento de metas de inversión pública. En una región históricamente rezagada, la continuidad de estos proyectos resulta clave para el desarrollo económico y social.
La situación plantea un desafío urgente para las autoridades nacionales y regionales, que deberán articular medidas para garantizar el abastecimiento de combustible y evitar que la crisis derive en un mayor retraso en obras esenciales para la población puneña.
