Una vez más de evidencia el profundo abandono del sistema de salud mental en el interior del país. Una mujer con signos evidentes de esquizofrenia fue dejada a su suerte durante horas en plena vía pública, sin recibir asistencia oportuna por parte de ninguna entidad del Estado.
El hecho ocurrió cerca de las 9:00 a. m., en pleno centro de Ayaviri, donde la mujer, visiblemente alterada, lloraba, gritaba y se retorcía en el suelo. A pesar de los llamados de los ciudadanos a serenazgo, la policía y el Centro de Salud Mental Comunitario, la respuesta institucional fue inexistente durante un lapso alarmante.
Recién después horas se hizo presente un trabajador del sector salud, sin apoyo profesional ni equipamiento especializado, quien se limitó a repetir una frase que parece ya una constante en estos casos: “No tenemos dónde internarla”.
Una muestra del colapso silencioso
El episodio pone de manifiesto la ausencia de un protocolo claro para la atención de emergencias psiquiátricas, así como la preocupante indiferencia de las autoridades frente a una problemática creciente.
¿Dónde están los equipos de intervención inmediata? ¿Qué acciones están tomando las autoridades de la Red de Salud Melgar y del Centro de Salud Mental?
La salud mental, tantas veces ignorada, sigue siendo la gran deuda del sistema sanitario en regiones como Puno, donde los servicios son insuficientes y la atención especializada es casi inexistente. Mientras tanto, personas vulnerables quedan expuestas al abandono, al estigma y al peligro.
Indignación ciudadana en redes sociales
Decenas de testigos registraron la escena y compartieron los videos en redes sociales, desatando una ola de indignación colectiva. La ausencia de una respuesta rápida, profesional y humana por parte de las autoridades no solo fue evidente, sino también inaceptable.
Este no es un hecho aislado. Es el reflejo de un sistema colapsado que necesita reformas urgentes y decisiones políticas firmes. Porque mientras la salud mental siga relegada al último lugar del presupuesto y la planificación, miles de peruanos continuarán sufriendo en silencio.
Una llamada de atención urgente
Lo ocurrido en Ayaviri debe marcar un antes y un después. No podemos seguir normalizando la negligencia. La salud mental es un derecho, no un lujo. Urge la implementación de políticas reales, con profesionales, infraestructura y protocolos claros para evitar que tragedias como esta se repitan.
Hoy fue una mujer en crisis. Mañana podría ser cualquier otro ciudadano. La indiferencia también mata.




