Desde las alturas selváticas de Putina Punco, en la región Puno, emerge una iniciativa local que empieza a captar la atención del sur del país: Café Cola, una bebida gasificada con identidad puneña y visión empresarial. Su creador, el caficultor Yoni Toque Choque, relata que aunque el crecimiento de su emprendimiento es progresivo, se mantiene firme en su objetivo de consolidarse en el mercado local antes de expandirse con fuerza a otras regiones.
“Antes nosotros salíamos a ofrecer el producto, tocando puertas. Hasta ahora seguimos en eso, pero ya tenemos pedidos concretos”, explica Toque Choque, con entusiasmo. La demanda por Café Cola ha comenzado a llegar no solo desde la región Puno, sino también desde Arequipa y Cusco, lo que confirma el potencial de aceptación de esta bebida con sabor a café.
El emprendedor afirma que su meta es clara: primero consolidarse en su tierra, antes de escalar hacia un mercado nacional. “Todavía no estamos consolidados en Puno, pero el producto ya está saliendo a otras regiones por iniciativa de los mismos clientes”, destaca.
El crecimiento no solo se refleja en ventas, sino también en generación de empleo. “Antes trabajábamos solo mi esposa, mis hijos y yo. Hoy ya contamos con un ingeniero, un contador y unidades de transporte”, detalla, dando cuenta del fortalecimiento interno de su emprendimiento, que aún se encuentra en proceso de formalización y registro de patente ante Indecopi.
Otro de sus grandes objetivos es acceder al financiamiento público. Tras no lograrlo en 2024, este año el equipo de Café Cola busca adjudicarse los fondos del programa Procompite del Gobierno Regional de Puno, lo cual podría ser un punto de inflexión para escalar su producción y avanzar hacia la automatización.
“Nos estamos proyectando a ganar Procompite este año. Sería un gran impulso para seguir creciendo”, comenta Toque, convencido de que su bebida con esencia puneña tiene el potencial de convertirse en un producto representativo del sur del Perú.




