Su transformación es similar a la de Fernando Rospigliosi Capurro. Irónicamente están marcados por el mismo menosprecio público por su perfil camaleónico.
El congresista fujimorista, en los años 70, militó en Vanguardia Revolucionaria. Era un confeso maoísta y marxista, según Duberlí Rodríguez. Edgar Mancha, en la misma línea, militó y postuló al municipio de Puno, por partidos de izquierda local como F.A.D.E.P y Poder Democrático Regional, en 2018 y 2022, respectivamente. No salió elegido.
En PDR, Edgar Mancha, se sentía un izquierdista nato. Me acuerdo cómo políticamente adulaba a Alberto Quintanilla. El notario estoy seguro que podría contar más detalles de cómo lo aplaudía para que lo adopten como candidato.
El Rospigliosi limeño era acusador de los Fujimori, defensor de DDHH, pero el 2021, postuló al Congreso por Fuerza popular.
Mancha era igual, desde sus 29 años buscaba poder al costo que fuera. En 2002 y 2006 postuló por Acción Popular al municipio de San Antón pero no fue elegido. Desde entonces estaba dispuesto a pasar por todas las canteras posibles con tal de tener “poder”.
Políticamente, casi todo en Edgar Mancha, es una apariencia. En sus redes sociales dijo: “Yo era de izquierda porque era un ignorante en economía”. Sin embargo, él es un asalariado público con sueldo fijo. Ahora que postula al Senado por Renovación Popular defiende el capítulo económico de la Constitución fujimorista. Sin embargo, él no compite en el mercado con nadie. Él espera su sueldo mensualmente.
Mancha, se burla de las corrientes indigenistas y posiciones similares para autolegitimarse como un hombre de procedencia rural, pero superado. Para algunos psicoanalistas ahí radicaría su mayor complejo.
Hace un buen rol terruqueador para contentar a sus “patrones políticos” de la misma forma en que actúa Fernando Rospigliosi a favor del fujimorismo y despotrica contra todo aquel que no congenie con él.
Mancha, se burla del cambio de la Constitución, esa que prioriza la privatización, pero a la vez ese Estado petardeado lo tiene en su planilla. Sin el Estado no podría vivir tranquilamente todos los meses. Es más, era un huelguista más de los bloqueos por aumento salarial universitario.
Por lo visto ahora ya no se necesita tener búfalos y comandos clandestinos. Fuerza Popular, y Renovación Popular demostraron que teniendo a un Fernando Rospigliosi y un Edgar Mancha, pueden deslegitimar a todo que se opone a sus intereses intrínsecos y se les premia con una postulación al Senado.
Por: Liubomir Fernández




