Un nuevo incidente en la carretera Sina–Yanahuaya, en la selva puneña, ha puesto en evidencia el crítico estado de esta vía estratégica. Una camioneta estuvo a punto de caer a un barranco tras encontrarse con un derrumbe no atendido, en un tramo que permanece sin mantenimiento desde hace varios días, según denuncian los pobladores.
El hecho, que no dejó víctimas pero sí generó alarma, ocurrió en medio de una ruta que desde hace décadas arrastra problemas estructurales y promesas incumplidas. La vía, fundamental para conectar zonas de la provincia de Sandia con Juliaca, se ha convertido en un punto crítico para el tránsito, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando los deslizamientos de tierra son frecuentes.
Vecinos y autoridades locales cuestionan la falta de acciones concretas por parte del Gobierno Regional de Puno, pese a los compromisos asumidos por el gobernador Richard Hancco Soncco. Aseguran que la ausencia de maquinaria y trabajos de limpieza en la zona agrava el riesgo para transportistas y pasajeros que utilizan esta carretera a diario.
El incidente ha reactivado el malestar social en el distrito de Sina, donde dirigentes comunales y ciudadanos anunciaron una movilización para este 8 de abril. La protesta busca exigir atención inmediata a la vía, así como soluciones sostenibles que garanticen la transitabilidad y seguridad en este corredor vial.
Más allá del episodio reciente, la situación revela un problema estructural: la falta de inversión y mantenimiento en infraestructuras clave para la integración regional. En una zona donde el acceso oportuno a mercados, servicios de salud y educación depende en gran medida de la conectividad vial, el deterioro de esta carretera no solo representa un riesgo físico, sino también una limitación al desarrollo económico y social.




