Increíble sazón que le ha puesto Dina Boluarte a su discurso presidencial en conmemoración a la fecha de fundación del Perú. Un discurso sin sentido. No hace falta mencionar que habló por más de cuatro horas esta vez. Una verdadera tortura para los peruanos, a los cuales mando mi solidaridad.
Lo que llamó la atención del discurso, porque le encanta exponer su castidad cerebral, es que repitió el típico discurso sobre Venezuela y Cuba, pero además, de yapa, le puso a Bolivia, adjudicándole la característica de un «estado fallido» (esto no estaba en la «biblia» de discurso que llevó al parlamento, lo dijo sin guion). Discurso que no solo viene de la presidenta con menos popularidad de Latinoamérica, compitiendo con Luis Arce, sino también del politólogo argentino Sergio Berensztein, cuando publicó un artículo denominado «La crisis boliviana se profundiza y es una amenaza a la seguridad regional», refiriéndose a Bolivia del mismo modo. Discurso de manual. Discurso que, lamentablemente, nuestros compatriotas, tanto ciudadanos, analistas como medios, hacen eco y, en algunos casos, lo refuerzan.
No me sorprendería que algunas personas del antimasismo le den la razón a Boluarte. Les gana más su odio al partido que su mínima dignidad como ciudadanos. ¿Olvidé decir que esta señora mandó a matar a más de 60 peruanos acusándolos de terroristas? ¿A qué suena? ¿A qué suena? Ah, sí, sí, «se mataron entre ellos». Como no puede haber gente más desubicada que Boluarte, salen personas BOLIVIANAS a reproducir y a darle la razón a esta señora, haciéndole el favor de hacerla ver como una erudita. Como dice Don Ramón: está bien que sean mensos, pero ¿por qué llegar al abuso?
Las palabras de Boluarte valen nada. Ni en Perú la toman en serio. Que les dé vergüenza a los bolivianos que le dan la razón. De hecho, al momento en que Boluarte daba su discurso, en el congreso peruano varios legisladores le silbaron y/o se retiraron. Su palabra es más insignificante e inútil que ella en la presidencia.
Y si no, pregúntenle a cualquier peruano. La señora tiene denuncias por adquisiciones ilegales de joyería carísima, específicamente por el uso de relojes Rolex valorados en más de $14,000 dólares que no pudo justificar con sus ingresos como funcionaria pública. Pero eso no es todo: enfrenta investigaciones por enriquecimiento ilícito tras incrementar su patrimonio de manera injustificada durante su período como presidenta, pero además se AUMENTÓ EL SUELDO. Tiene denuncias por abandono de cargo relacionadas con ausencias no declaradas para realizarse cirugías estéticas, mientras el país atravesaba crisis sociales y, de hecho, aún siguen atravesando problemas que ella prefiere ignorar porque se hizo una rinoplastia. Tiene nueve investigaciones abiertas al cierre de 2024, se ha convertido en una de las presidentas más cuestionadas judicialmente y más corruptas en la historia reciente del Perú.
¿A ella le van a dar la razón? ¿Qué ha pasado con el país?
Si Perú es lo que es, no es por Dina Boluarte, sino por su gente. Por los y las peruanas, muchos de ellos de origen provinciano, aquellos a quienes el Estado ha aprendido a estigmatizar y a reprimir con gases y balas. Más del 70 % de la fuerza laboral en el Perú es de la economia informal según el INEI. No es el congreso, ni Dina, son los campesinos y trabajadores peruanos quienes han sostenido a su país, a pesar de que les disparaban.
Bolivia no es un Estado fallido. Fallida es Dina como presidenta. Nuestra crisis es compleja, sí, pero transitoria. Hemos superado peores momentos y seguimos de pie. Bolivia es un Estado sólido, con un pueblo que sostiene el país a pesar de los malos gobernantes, a pesar de nuestras malas instituciones. Lo nuestro es debatible, se puede abrir al diálogo, al análisis. Lo de Dina, en cambio, no tiene defensa posible: carga con decenas de muertos, una legitimidad rota y un país que la rechaza y la detesta. Su gestión es una falla. Ella es una falla.
Quya Reyna
Reyna Maribel Suñagua Copa es escritora boliviana, comunicadora social y parte del grupo indianista-katarista Jichha. Publicó su libro «Los Hijos de Goni» (2022) con la editorial Sobras Selectas.
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Quya Reyna, en Perú, especialmente en Puno, es conocida y estimada por ser amiga de la cantante puneña Yarita Lizet Yanarico.





