Luego de conocerse que el Congreso aprobó por amplia mayoría las cuatro mociones de vacancia que pesaban en su contra, desde Palacio de Gobierno se avisó a los medios de comunicación y al país que la presidenta Dina Boluarte daría un mensaje a la Nación.
Sin embargo, llegada la hora del debate en el Congreso para definir su vacancia, se comprobó que la mandataria no asistiría a presentar sus descargos, por lo que se procedió a llamar a lista y luego a votación.
Dina Ercilia Boluarte Zegarra fue vacada por 121 votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones. Luego de que, en múltiples ocasiones, la mandataria asegurara en los foros nacionales e internacionales que estaría hasta el 28 de julio del 2026. Sin embargo, la incapacidad de su gobierno, especialmente en materia de seguridad, pero en muchos otros, acabó por determinar su vacancia, amén de sus investigaciones fiscales que el propio Congreso archivó y de otras siete vacancias que no aprobó.
Pese a que se anunció que Boluarte Zegarra se dirigiría al país, esto no ocurrió y se inició la sesión del Congreso sin su presencia, luego de que el presidente José Jerí pusiera en evidencia la no asistencia de la presidenta. Con esto, Boluarte desistió de su prerrogativa de acudir al Congreso para defenderse de lo dicho en las mociones de vacancia.
¿Cómo se decidió la vacancia?
Mientras en el Hemiciclo se discutía si se le debía citar a la mandataria de forma inmediata para que ejerza su derecho a la defensa, se conoció que la presidenta se dirigiría al país, quedando el anuncio en compás de espera.
Los congresistas exigieron que esta misma noche se le cite a la jefa de Estado y no hasta mañana, como propuso el vocero de Fuerza Popular, César Revilla. José Jerí tuvo que pedir votación para aprobar la invitación, quedando fijada para las 11:30 de la noche.
Oficio enviado a la presidenta de la República.
Antes se notificaría a la mandataria sobre la decisión del Congreso y se le invitaría a presentarse y defenderse en el Hemiciclo Legislativo.
Mientras se sigue en espera, decenas de ciudadanos se están acercando a los exteriores del Congreso y también a los de la Embajada de Ecuador, para ver cómo se desarrollan los hechos y también para cuidar de que la mandataria no intente asilarse en dicho país. En general, todos se muestran escépticos y temerosos de que haya algún tipo de «acuerdo» entre el gobierno y los partidos que lo apoyaron estos casi tres años.
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