Eliseo Pelagio Fernández Ruelas, un docente de la escuela profesional de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional del Altiplano (UNA) Puno, acaba de ser separado de su cargo, acusado de hostigamiento sexual. Su nombre ha quedado inscrito en el Registro Nacional de Sanciones Contra Servidores Civiles el pasado 25 de septiembre, donde se consigna su inhabilitación hasta el 2030.
Unos meses antes, el 4 de junio de 2025, la Comisión Disciplinaria para Actos de Hostigamiento Sexual emitió la Resolución N° 01-2025-CDPAHS-UNA-P. Tras un análisis exhaustivo, quedaron acreditadas conductas de hostigamiento sexual en contra de quien fuera su alumna.

Acosador
Todo comenzó el 25 de febrero de 2022. La víctima, a quien llamaremos “Soledad”, para preservar su identidad, entonces alumna de la escuela de Medicina Veterinaria, recibió una oferta laboral de su docente de esa época, Eliseo Pelagio Fernández Ruelas.
Un primer encuentro ocurrió a raíz de las referencias de sus compañeras, “es una persona seria, respetable”, le dijeron. Ella aceptó. Aquella vez, Eliseo metió 20 soles en su cartera semiabierta. “para que almuerces”, le dijo. Ella rechazó el gesto. Así consta en el expediente N°04-2024-SI-UNA-Puno.
El segundo encuentro escaló a una situación distinta. Ella subió a su camioneta con matrícula Z60-844. Cuando pidió bajarse, Eliseo no detuvo el vehículo. “Me empezaba a preguntar cosas personales. Yo me estaba empezando a incomodar”, recuerda.
Le dijo que se había “librado de sus amigos” por ella, que era “bonita, mucha tentación”. La llevó a un lugar baldío. “Todo vacío…empecé a decir dentro mío: Dios, ayúdame, cuídame, cuídame…”, narra.
A continuación, el docente la tomó del hombro con fuerza, puso un brazo en su pecho y comenzó a jalonearla. “Ven, ven, ven”, le decía, mientras “Soledad”, llorando y temblando, le suplicaba, “No, doctor, no, doctor, usted está malinterpretando las cosas”. Solo la aparición lejana de un patrullero le hizo desistir momentáneamente. “Vamos a ir a otro lado”, dijo él, regresando a la ciudad. En un semáforo, “Soledad”, aprovechó que el vehículo redujo la velocidad y escapó.
Evidencias
Aún en shock, “Soledad” le escribió a su amiga Verónica, contándole lo que le acababa de ocurrir. Eran las 3:15 de la tarde aproximadamente del 25 de febrero de 2022. Horas después, ambas se encontraron en el parque Pino. Verónica la encontró en shock, temblando y sin querer que nadie la tocara. La testigo intentó calmarla dándole agua, mientras “Soledad” revelaba que el docente se quiso sobrepasar con ella hasta el punto de querer abusarla. Otro testigo del drama que le tocó vivir a “Soledad” es John, quien alcanzó detalles de cuando la encontró en un pasaje del jirón Talara, sollozando y con la voz quebrada, rechazando cualquier contacto. Minutos después, “Soledad” llamó a una asistenta social y, durante la conversación, él escuchó que relataba un “tocamiento indebido y un intento de violación”. Fue en ese momento que comprendió la gravedad de lo sucedido.




Daños
En su testimonio, “Soledad” describió con crudeza cómo el miedo se había apoderado de su día a día. “He faltado varios días a clases. Cada que vengo, veo si está su camioneta”, confesó. El simple hecho de caminar en la universidad se volvió una fuente de ansiedad. “No he podido ir a las prácticas a Carolina, porque el doctor Eliseo menciona que hacía sus prácticas de investigación ahí, y con el temor de volverlo a ver, no he podido ir”. Incluso desde la distancia, la sombra del acoso se cernía sobre ella, revelando que “cuando me está buscando para ofrecerme dinero y no denunciara, el mismo docente dice reconocer su error”. Esta última revelación no fue un alivio, sino que ahondó su zozobra: “Yo me siento con temor”.
El daño psicológico está oficialmente registrado. Un informe del Servicio Psicopedagógico de la UNA N° 001-2022 la encontró “emocionalmente frágil y con resentimiento”. Un segundo informe psicológico del MIMP/CEMCOMISARIA (N° 82/2022) concluyó que presentaba “signos y síntomas de afectación psicológica de tipo cognitivo, emocional, conductual y fisiológica” conectados directamente con los hechos del 25 de febrero.Un informe social del mismo organismo (N° 210-2022) fue más lejos: diagnosticó una “situación de riesgo severo” con “ideas suicidas” y “temor a perder la beca”
Defensa
Frente a la abrumadora evidencia, la defensa de Eliseo Pelagio Fernández Ruelas, argumentó que los hechos ya eran investigados por la Fiscalía, caso: 2706014501-2022-2051-0 y que la universidad no podía juzgarlo dos veces por lo mismo, una objeción que la Comisión Disciplinaria desestimó citando jurisprudencia del Tribunal Constitucional que establece la independencia entre los procesos penal y administrativo.
No negó ni afirmó los hechos. Solo apeló. Impugnó su separación preventiva a través de la Resolución Rectoral N° 0776-2023-R-UNA. Interpuso recursos de reconsideración y apelación, todos declarados infundados por el Consejo Universitario, que respaldó el informe de la Comisión Disciplinaria para Actos de Hostigamiento Sexual de la UNA Puno.
Pero Eliseo Pelagio no estaba alejado de la universidad, trabajó en las oficinas del vicerrectorado Académico, a cargo de Mario Cuentas Alvarado. Así lo confirma una última boleta de pago por S/ 8 mil 864.82, del 30 de septiembre de 2025, como si cumpliera labor docente, pero venía desempeñando otras funciones.
Varias preguntas flotan en los pasillos de la universidad: ¿Por qué un proceso que pudo ser rápido se demoró tanto? ¿Fue el acosador protegido por la sombra de la estructura universitaria? La presencia de Eliseo Pelagio en el vicerrectorado que dirige Mario Cuentas Alvarado –quien, en un caso paralelo como el de Fernando Chávez, declaró “no conocer” de una sanción hasta que le llegue el “documento oficial”– alimenta la duda. ¿Se protegió al acosador por ser de una misma línea política dentro de la universidad?

Perfil de riesgo
La psicóloga forense Verónica Becerra, aporta una perspectiva escalofriante que trasciende el caso concreto. Explica que la conducta del acosador no es un hecho aislado. “¿El acosador es un potencial violador? El acosador es un potencial todo”, sentencia. (…). “Empezó como una situación de acoso… Cuando ella le da la negativa, es ahí donde la tolerancia de este sujeto se exacerba al grado máximo”. Ese camino, advierte, puede terminar en feminicidio. “Claramente hablamos de una actitud psicopática”. Mientras “Soledad”, trata de reconstruirse.
Dato
Las denuncias por acoso sexual en la Universidad Nacional del Altiplano se han ido sucediendo una tras otra, cada vez con más frecuencia; sin embargo el clamor de justicia de las víctimas hará eco cuando se pierda el miedo.
Cifra 2030
El docente universitario podrá reincorporarse a sus labores académicas, sin embargo una psicóloga forense alerta sobre el peligro de una persona que ha mostrado una actitud psicopática.

Por Javier Calderón
Publicado en el Diario Los Andes




