Qué se puede hacer cuando, ante una desgracia, le toca a uno enfrentarse solo, aun sabiendo que la calamidad es monumentalmente más grande que sus esfuerzos. La respuesta es, por su puesto, llegar hasta donde las fuerzas alcancen, hasta donde humanamente se pueda, hasta que le destino decida el resultado final de tu larga lucha, que a veces es querida y otras veces dolorosa.
Y este escenario de amarga calamidad es la que vienen viviendo las familias de cuatro grandes profesionales puneños, desaparecidos en el Vilcanota desde hace más de 15 días. Estas familias, batallaron desde el primer día, no lo olvidemos, y desde ese tiempo hasta hoy no han recibido ayuda alguna de parte del estado que aminore al menos en algo, el enorme aciago que vienen sufriendo. Y bien sabemos que mientras no haya ese desprendimiento político estatal que auxilie este problema, la desgarradora ausencia de los 4 profesionales puneños desaparecidos, no tendrá fin.
Pero entre todo lo que he visto en estos días en torno a este caso, yo creo que las instituciones del estado y peor aún el gobierno central, han llegado al más alto grado de insensibilidad humana. Nada los conmueve y como su alma es así, fria, ninguna acción noble de ayuda ha provenido de sus manos. Aunque bien saben que el problema de hallar a estos cuatro profesionales es arduo y complejo, sea por capacidad, fuerza, geografía o tecnología, nada han hecho para aminorar esta desagracia. La prueba más indudable de esta actitud inhumana y despreciable está, por ejemplo, en la Marina puneña, en cuyos administradores no se ha encontrado hasta ahora ni una milésima de humanidad, sino, argucias administrativas y una enorme ración de indolencia.
Yo digo para mí, ¿Entonces, de qué sirve la marina en Puno? Sus caídas o sus logros ¿quién sabe ellos? ¿Acaso esta entidad ha sido útil para la ciudadanía puneña alguna vez? Hay indubitablemente grandes preguntas que nos dicen que la Marina puneña no debiera existir. Preguntas que también debe extenderse a otros estamentos como la defensoría del pueblo, el ministerio público, la policía nacional del Perú, entre otros, ¿dónde están? Además de colaborar con la causa, estas entidades deben informar sobre los hechos. Sin embargo, hasta ahora, ni una sola palabra o acción ha salido de ellos. Sorprendentemente, la única información proviene de los familiares de los desaparecidos, quienes en medio de escenas de dolor y angustia comunican lo que pueden sobre los avances o peripecias sobre este caso.
Quizás haría falta que alguien mas grande ordene alguna solución frente a esta desgracia, pero, así como van las cosas en el gobierno central, el congreso y los estamentos legales, yo creo que esto no va a ocurrir. En lo que sí creo es en lo que haga el pueblo puneño. Tengo plena fe en su colaboración desinteresada, y siento, que, es el camino que nos debe guiar para hacer realidad la reaparición de estos cuatro grandes profesionales puneños. Si algo no ha enseñado la historia es que lo puneños han sobrevivido al tiempo y sus calamidades gracias a sus valores de reciprocidad y solidaridad. Hagámoslo ahora, ahora que se realizará una vigilia el día jueves 6 de marzo del 2025 a las 5pm en la catedral de Puno.
