El Kusillo Puneño

Fecha:

Muchos ataques se han lanzado contra la última publicación realizada sobre el “Pepino”. Y entre ellas, como un hecho inevitable, ha surgido de pronto otra discrepancia, esta vez: con el Kusillo. Un personaje irreverente y audaz, sobre el cual, la ira boliviana tiene la certeza que también es de su propiedad. En realidad, no debería prestar atención a los troles bolivianos, pero resulta que todo lo que lanzan en las redes sociales, son luego reproducidos de manera fiel por los directores o representantes de las instituciones folclóricas y publicas de Bolivia. Es como si los troles, repletos de barbarie y tropelía, fueran ensimismo dichos funcionarios, pero con otro nombre y una careta virtual. El caso es que antes que la telenovela boliviana se estrene y diga que “el kusillo también es boliviano”, mejor me adelanto señalando que esa es ¡Otra mentira boliviana!

Para entender cabalmente esto, retrocedamos hasta el tiempo de la conquista y el coloniaje, cuando Bolivia no existía y el virreinato del Perú regía sobre todo el altiplano. En ese tiempo, el cronista Guaman Poma de Ayala (1615) describió la corte del Inca y mencionó que ahí “también habían truhanes” y “farsantes” que animaban las celebraciones. Entre ellos identificó a los saucachicoc, acichicoc y los poquiscolla millma rinri, de quienes dijo que “éstos hacían farsas y fiestas”. Precisamente, esta expresión “poquiscolla millma rinri”, que se traduce como “colla torpe, orejas de lana”, alude a un personaje colla ridiculizado por su torpeza y por sus orejas exageradas (orejas de llama) que hoy caracterizan al kusillo y nos remite a los antiguos collas del Collao, cuya capital fue Hatuncolla.

- Publicidad -

Es este el mayor antecedente que se tiene sobre el kusillo. A pesar del cristianismo y el proceso de evangelización, este personaje bufonesco no desapareció. Su instinto de supervivencia lo llevó a adaptarse y mezclarse en nuevos contextos, hasta terminar sobreviviendo en el kusillo. El mismo que, hasta el presente, conserva la alegría, la risa y la capacidad de burlarse de las autoridades en las diferentes celebraciones puneñas.

Es esta la matriz de donde proviene el kusillo puneño, cuyo nombre deriva del vocablo quechua “cusi” que significa “dicha, ventura y alegría”, cualidades históricas que hasta el día de hoy reproduce. Otros autores como Gonzales Holguín (1608), traducen “Cusi”, como “mono”, Pero es claro que es por su acto burlesco, de remedo y su forma de hablar en falsete, pero que al final termina emitiendo siempre una expresión de alegría.

- Publicidad -

Se diría entonces que, a pesar de los cambios, el kusillo refleja todavía el tiempo antiguo. Su rostro de lana, nariz puntiaguda, cachos coloridos y orejas largas que recuerdan a una llama, marcan su trayectoria a un tiempo pasado. Aunque después de ello se le vea como un ser híbrido, que porta un “frac” o “Spencer” tipo europeo, combinado con pantalones, pañuelos, cascabeles, charango y látigo, su voz aguda penetrante lo delata de inmediato como un ser ancestral.

Es por eso que el kusillo sigue siendo un ser del pasado. Resultaría exagerado llamarlo humano o presentarlo como una creación republicana, es un ser mágico, puneño desde siempre, sino véanlo actualmente, por ejemplo, en el mítico Chucuito-Juli donde aparece en la ancestral celebración de Ork’o Fiesta. Ahí, su alegría está directamente vinculada a la agricultura y a los rituales para “leer” el año agrario. Frente a él, la población bate banderas, interactúa fraternalmente con los animales y escenifica siembras simbólicas venideras. Ese es su escenario original, al calor de los legendarios “quena quena”, donde circula entre todos, interrumpe, se mete en medio de los presagios y deseos, molestando a las autoridades y provocando carcajadas en toda la naturaleza. Su desorden es tan exacto que uno no se da cuenta que ha regresado al pasado.

Después de esto, intentar decir que el kusillo es boliviano, es querer hacer creer al mundo que Bolivia fue creada en el virreinato o que la Paz fue el centro político de los Collas.

Aldo Rojas

25.11.2025

Foto: Uriel Montufar

- Publicidad -

Popular

- Publicidad -

Artículos Relacionados
RELACIONADOS