Todo ha sido fríamente calculado y manejado. El supuesto enfrentamiento ocurrió en la mañana del 29 de marzo y recién lo han difundido este 30 de marzo. O sea, dos días después, casi 48 horas después. Eso es absolutamente inusual. Desde el 2008, cuando las FFAA se volvieron hacer cargo del Vraem, para desarticular a los mal llamados remanentes «senderistas» o «terroristas», no ocurre eso
Y, para que no quede duda que esa acción de las FFAA ha sido fríamente manejada y calculada, la difusión del supuesto enfrentamiento y las dos bajas del clan Quispe Palomino, ocurrido en una zona cercana a Vizcatan, justo coincide con la segunda ronda del debate presidencial, a las 8 pm. Y, de otro lado, coincide con el supuesto crecimiento en las encuestas dadas a conocer el domingo 30.
Así, la señora K tiene la mesa servida para despacharse con sus propuestas en el debate: así como las FFAA están derrotando al «terrorismo» en el Vraem, ella sacará a estás para poner orden y dar seguridad contra la ola imparable de homicidios del sicariato vinculado a las bandas extorsivas. En suma, hay que militarizar, salir de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, establecer jueces sin rostro y la pena de muerte.
A ese terreno quiere llevar el fujimorismo el debate y, obviamente, ganar los votos -principalmente de los jóvenes- que hoy le son esquivos y negados. Y darle «contenido» a su frase, no me temblará la mano para tomar la decisión política. O, así como mi padre derrotó al terrorismo, yo derrotaré la violencia del «terrorismo urbano».
Sin temor a equivocos, el jefe del grupo armado del clan Quispe Palomino, Víctor Quispe Palomino, alias «José», sacrificó a un joven (alias ‘David») y un menor de edad (alias «Ramírez») de acuerdo con las necesidades del narcofujimorismo, la representación política de la narco-burguesía nacional. El pequeño clan de la droga de «José» se alinea a sus patrones.
Jaime Antezana Rivera
