La Embajada de China en el Perú desmintió públicamente al presidente José Jerí y aclaró que la organización del Día de la Confraternidad Peruano-China se realizó de manera coordinada con el Ministerio de Cultura, y no a partir de reuniones informales en un chifa de San Borja con el empresario Zhihua Yang, como sostuvo inicialmente el mandatario.
El pronunciamiento del gobierno chino se dio en medio del denominado “chifagate”, escándalo que ha puesto bajo cuestionamiento las versiones ofrecidas por el jefe de Estado sobre sus encuentros con empresarios de nacionalidad china.
A través de sus redes sociales, la embajada precisó que la celebración del Día de la Amistad Perú-China, programada para el domingo 1 de febrero, responde a una coordinación institucional y protocolar. “En el 2024, el Congreso del Perú aprobó la ley que declara el día 1 de febrero como el Día de la Confraternidad Peruano-China. Este año, junto con el Ministerio de Cultura del Perú, celebramos por segunda vez este día importante”, indicó.
Además, informó que se organizará una feria tradicional por el Año Nuevo Chino en la explanada del Ministerio de Cultura, abierta al público desde las 10 de la mañana. La actividad, según la embajada, forma parte del programa oficial y no contempla actos en Palacio de Gobierno.
Esta versión contradice directamente lo señalado por el presidente Jerí el pasado 11 de enero, cuando afirmó que se estaban coordinando actividades especiales, incluso en la sede del Ejecutivo. “Participarán varios representantes —algunos ya confirmados— y otros a quienes se invitará. Se tenía que hacer algo distinto y se está trabajando en esa lógica”, escribió entonces en su cuenta de X (antes Twitter). Sin embargo, la embajada china descartó ese escenario.
Versiones cambiantes del mandatario
Tras el pronunciamiento de la embajada, el presidente José Jerí difundió un video oficial de madrugada en el que ofreció una nueva explicación. En esta ocasión, señaló que el 26 de diciembre de 2025 se reunió con el empresario Zhihua Yang de manera privada y que, durante esa cena, invitó al ministro del Interior, Vicente Tiburcio, y a su escolta, en un local que describió como de “atención habitual y prudente”, propiedad de una persona a la que conoce desde hace años. La versión difiere sustancialmente de la explicación inicial.
No se trata, además, del único vínculo documentado entre el empresario chino y el entorno del Gobierno. Registros oficiales del sistema de control de visitas revelan que Zhihua Yang ingresó en tres oportunidades a Palacio de Gobierno entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
El primer ingreso se produjo el 12 de diciembre de 2025, cuando sostuvo una reunión con Mirelia Liz Cano Gutiérrez, funcionaria de la Subsecretaría de Comunicación Estratégica e Imagen Institucional. Posteriormente, el 29 de diciembre de 2025 y el 5 de enero de 2026, el empresario fue recibido por Johanna Ocampo Santos de Velachaga, de la Secretaría de Comunicación Estratégica y Prensa. Todas las citas figuran como reuniones de trabajo en horario de oficina.
Pedidos empresariales bajo la lupa
La República informó que, durante el actual gobierno, la empresa Hidroeléctrica América, de propiedad de Zhihua Yang, solicitó al Ministerio de Energía y Minas la ampliación del plazo para iniciar operaciones de la central Pachachaca 2, en Apurímac, prevista para el 1 de mayo de este año.
Tras estallar el escándalo, la Dirección General de Electricidad resolvió rechazar la solicitud de prórroga, cerrando la posibilidad de una ampliación del plazo para dicho proyecto.
Investigación fiscal en curso
Este viernes, el fiscal de la Nación interino, Tomás Gálvez, acudió a Palacio de Gobierno para tomar declaración al presidente José Jerí por las reuniones sostenidas con los empresarios chinos Zhihua Yang y Ji Wu Xiaodong. La diligencia se realizó en el marco de una investigación preliminar por los presuntos delitos de patrocinio ilegal de intereses particulares y tráfico de influencias, en agravio del Estado.
Mientras tanto, las contradicciones en el discurso presidencial y el pronunciamiento de la Embajada de China siguen alimentando un caso que, lejos de cerrarse, suma nuevos cuestionamientos políticos y legales.





