Pobladores bolivianos han sorprendido a la prensa y a las autoridades de su país, lanzando alarmas sobre una supuesta invasión de alpaqueros peruanos. Sin embargo, el periodista peruano Leónidas Bravo, residente en Cojata -Puno, desmiente esta acusación, señalando que la verdadera amenaza proviene del lado boliviano.

Bravo afirma que la intención de algunos ciudadanos bolivianos es invadir territorio peruano para explotar de manera informal el oro en la zona del hito 19. Esta situación ha encendido las alarmas en el distrito de Cojata ya afectada por problemas ambientales graves.
Los habitantes peruanos, dedicados a la crianza de camélidos andinos, han padecido durante más de dos décadas la contaminación minera. Los relaves vertidos sin control por mineros bolivianos al río Suches han devastado más de 20 comunidades peruanas. Según reportes, se han registrado la muerte de 20,000 cabezas de ganado, mientras que el 40% de los niños y el 70% de los adultos en la zona presentan afectaciones por mercurio y arsénico.
A pesar de esta alarmante situación, hasta ahora no ha habido indemnizaciones por parte de las autoridades y mineros bolivianos. Ante la inacción, líderes y comunidades peruanas están considerando llevar su demanda a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para buscar justicia por los daños sufridos durante estos 20 años.
El río Suches, crucial para la vida de ambas naciones, agoniza bajo la presión de la contaminación minera del lado boliviano. Esta crisis ambiental y territorial plantea un desafío urgente que exige la atención inmediata de ambas naciones y de la comunidad internacional.
