La familia del suboficial Luis Alberto Cerrón Palacios, policía huancaíno que fue abatido en una emboscada terrorista en el centro poblado de Natividad, en el Vraem, vela sus prendas y una fotografía mientras esperan la llegada de su cuerpo proveniente de Lima.
“Para salir a comisiones, él siempre comentaba que cada salida que hacía tal vez ya no podría regresar, siempre encomendando su vida a Dios, toda comisión para él era peligrosa”, señala José Cerrón, hermano de Luis Alberto, quien laboraba en la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes).

Es en la casa de José que, para darle cristiana sepultura al cuerpo de su hermano, los familiares y amigos esperan la llegada del policía natural de Chupaca. Él radicaba en Lima y esta mañana recibió, junto a sus seis colegas abatidos, un homenaje póstumo por parte del Estado.
“Un día antes de lo sucedido, el día viernes, conversamos y el sábado por la mañana recibimos la triste noticia” indicó José. El suboficial Cerrón Palacios deja a dos hijos en la orfandad.
“Lo único que pedimos es que se haga la investigación, que se esclarezca, que verdaderamente se haga justicia porque son siete efectivos que tenían sueños, tenían proyectos, hijos y todo no puede quedar así”, finalizó el familiar.





