Cuatro mineros fueron reportados como desaparecidos en el río Inambari. Tras cuatro días, familiares y amigos los encontraron con vida en las riberas del río. El malestar de los familiares por falta de apoyo de las autoridades.
El drama que mantuvo en vilo a los familiares y amistades, por la desaparición de cuatro mineros que viajaban en cámaras por el río Inambari, llegó a su fin con un final feliz que parece sacado de una película. Los trabajadores fueron hallados con vida después de cuatro días de angustia y temor.
Inicialmente, se reportó la desaparición de tres mineros, pero posteriormente se supo que fueron cuatro los que cayeron en las caudalosas aguas cuando se dirigían de Pacupauni hacia Puerto Manoa tras trabajar en una labor minera en la zona.
Los pobladores se encontraron al día siguiente y el viernes algunas pertenencias de las víctimas y las cámaras flotando en las orillas, lo que hizo temer lo peor.
Sin embargo, los familiares nunca perdieron la esperanza de encontrarlos con vida, y su fe tuvo su recompensa. Los trabajadores lograron salir del agua y caminaron por las riberas del río buscando ayuda y tomando agua del afluente. Finalmente, los rescatistas, que en este caso fueron familiares y amigos de las víctimas, lograron dar con ellos y rescatarlos.

Los rescatados, Aldo Vilca, Jaime Chura, Piter Ccama y Flavio Quispe Humalla, presentaron signos de deshidratación y hambre después de cuatro días perdidos en el afluente. Una vez rescatados, pidieron comida, ya que no habían probado bocado durante ese tiempo.
«Agradecemos a todas las personas que nos apoyan en la búsqueda, esto es un verdadero milagro», dijo uno de los parientes de los rescatados, quien lloraba de alegría al ver a los trabajadores con vida.
Los cuatro mineros fueron llevados a la localidad de La Oroya (Carabaya), y en un video difundido por las redes sociales se puede ver el buen estado de ánimo de los cuatro sobrevivientes.
Sin embargo, también hubo críticas hacia las autoridades, ya que los familiares denunciaron que no recibieron apoyo en la búsqueda. Incluso solicitaron un helicóptero para «peinar» la zona, pero este trámite fue muy burocrático y las horas pasaron sin que se recibiera una respuesta por parte de las autoridades.
Tampoco se concretará la ayuda de los militares que se encuentran acantonados en Mazuco – Madre de Dios.
Este final feliz ha sido un alivio para los familiares y amigos de los trabajadores, pero también ha dejado un sabor agridulce en cuanto a la respuesta de las autoridades ante una emergencia de esta naturaleza.
Queda esperar que situaciones como esta no vuelvan a ocurrir y que las autoridades estén preparadas para actuar con prontitud y eficacia en caso de futuras emergencias.




