Un forado de más de dos metros de profundidad, sin señalización ni medidas básicas de seguridad, permanece desde hace más de dos semanas en plena zona céntrica de Juliaca, generando preocupación e indignación entre los ciudadanos.
El hecho se ubica en la intersección de los jirones Ayacucho y Dos de Mayo, a pocos metros de la plaza de armas, un punto de alto tránsito peatonal. A lo que voy es simple, no estamos hablando de una calle aislada, sino de un espacio por donde pasan diariamente comerciantes, estudiantes y familias.
Hasta ahora, no está claro qué entidad ejecuta los trabajos. Se presume que podría tratarse del Consorcio Esmeralda, encargado del mejoramiento de la plaza de armas y vías cercanas. Pero, más allá de eso, la responsabilidad de supervisión recae en la Municipalidad, y ahí es donde empieza el problema.
El forado no solo está expuesto, sino que dentro se ha colocado una estaca con un clavo en la parte superior. Ojo con esto, porque no es solo descuido, es un riesgo directo. A eso se suma un cerco improvisado de madera que también presenta clavos expuestos, lo que agrava aún más la situación.
De hecho, ya hubo consecuencias. Según reportes, un ciudadano resultó herido en la cabeza tras impactar con uno de estos elementos. Y aquí es donde uno se pregunta, ¿qué tiene que pasar para que recién se tomen acciones?
La situación ha encendido las alertas y ha llevado a exigir la intervención de la Fiscalía de Prevención del Delito de San Román. La idea es evitar que esto escale a un accidente más grave, algo que, siendo honestos, ya está demasiado cerca de ocurrir.
Al final, el punto de fondo es claro, no se trata solo de ejecutar obras, sino de hacerlo con condiciones mínimas de seguridad. Porque cuando eso falla, el espacio público deja de ser un lugar seguro y se convierte en un riesgo constante para todos.
