El oligopolio financiero se ha embarcado en una campaña para evitar que el Banco de la Nación entre al mercado financiero, tal como lo anunció el presidente Pedro Castillo.
En los últimos días, los “expertos” de alquiler han desfilado explicando supuestos peligros para que se concrete el ingreso del Banco de la Nación al mercado financiero.
Una muestra es Jorge Carillo Acosta, economista y docente de la escuela de negocios de la Pacífico quien tiene la suerte de ser invitado a todos los medios de comunicación, especialmente del grupo el comercio para opinar de cuanta iniciativa económica que dañe intereses de empresarios se discuta.
Habló en contra del retiro de fondos de la AFP, de regular las tasas de interés en la economía, a favor de la devolución de impuestos a la renta y, en esta última discusión, en contra de la iniciativa lanzada por Pedro Castillo.
Según argumentó, el ingreso del Banco de la Nación afectaría a las pequeñas financieras y los recursos para que se concrete el ingreso serían financiadas por todos
Si bien él y los que opinan de manera similar tienen toda la cobertura de los grandes medios de comunicación los que difieren son generalmente ignorados.
Este caso es del economista Álvaro Recoba quien considera que el ingreso del Banco de la Nación al mercado financiero es completamente viable e, incluso, necesaria para traer justicia en el acceso de créditos.
Según su análisis, el mercado nacional financiero tiene un gran problema: es un oligopolio, es decir, son pocos grupos empresariales que dominan gran parte del mercado.
Producto de esta concentración de mercados, los préstamos para los pequeños y microempresarios, solo por dar un ejemplo, son tremendamente caros.
El economista precisó que, para estas empresas las tasas de interés efectivo anual oscila entre el 35 y el 40% mientras que, para las grandes empresas, las mismas oscilan entre 4% o 5 %.
El ingreso de otro competidor podría mejorar esta situación, de acuerdo a lo que explica el economista.
Entonces, el bombardeo mediático al gobierno de Pedro Castillo, tendría su explicación en aquellos intereses que serán perjudicados si sus iniciativas se concretan.





