El aire en Puno se enrarece. No es solo el frío altiplánico que cala los huesos, sino el engaño descarado que se cierne sobre esta tierra, una vez más, manoseada por intereses mezquinos. El gobernador Richard Hancco, con una sonrisa de triunfo prematuro, anunció a los cuatro vientos que Puno se convertiría en el nuevo polo gasífero del sur gracias al yacimiento de Candamo. Pero la verdad, como siempre en estos casos, es más cruda, más sucia, y está enterrada bajo capas de burocracia, mentiras ministeriales y una peligrosa amnesia histórica.
El cuento del gas que nunca llegará
En un acto de puro teatro político, el ministro de Energía y Minas, Jorge Montero, y el gobernador Hancco se dieron la mano en un escenario montado para vender ilusiones. «¡Puno tendrá gas natural!», dijeron. «¡Candamo es nuestra gran oportunidad!», repitieron. Pero nadie les preguntó: ¿A qué costo?
Porque el gas de Candamo no está en un terreno baldío, no está en un desierto industrial. Está en el corazón del Parque Nacional Bahuaja Sonene, una de las áreas naturales más biodiversas del Perú, protegida por ley. ¿Y saben qué más? Explorar hidrocarburos allí es ilegal. Pero eso no importa cuando hay funcionarios dispuestos a torcer la legislación y gobernadores que prefieren el aplauso fácil antes que la verdad incómoda.
La farsa de los «trillones de pies cúbicos»
El ministro Montero y Perupetro hablan de 3 TCF (trillones de pies cúbicos) como si ya estuvieran listos para ser extraídos. Pero la historia nos grita que esto es una mentira repetida. En los 90, la compañía Mobil, era una corporación estadounidense que operaba en la industria del petróleo y el gas, ya intentó explotar el Lote 78 y fracasó. No encontró suficiente gas, y la presión internacional obligó a retroceder. Luego, en el 2007, Alan García intentó recortar el parque para favorecer a las petroleras. ¿Recuerdan «Salvemos Candamo»? Fue la gente, las protestas, la indignación global, lo que frenó ese atropello.
Pero Hancco, rodeado de asesores que no conocen esa lucha, que nunca enfrentaron la amenaza de desaparición de pueblos enteros en la selva puneña con la megahidroeléctrica de Inambari, que ignoran lo que significa Candamo, se deja embaucar por promesas vacías. ¿O será que desconoce que Perupetro es la misma institución envuelta en los «petroaudios»?
Pero Hancco, rodeado de asesores que no vivieron esa lucha, ni la amenaza de desaparición de pueblos enteros en la selva puneña con la megahidrolectrica de Inambari, que no saben lo que significa Candamo, se deja arrullar por promesas vacías. ¿O acaso no sabe que Perupetro es la misma institución envuelta en los «petroaudios»? ¿No escuchó el audio de Daniel Saba, que registra una conversación con Alberto Quimper sobre presuntos negociados sobre el gas de Candamo?
El engaño perfecto: «Desarrollo» a cambio de destrucción
Montero le vendió a Hancco el cuento del «gas barato para Puno», pero omitió un detalle clave: para sacar ese gas, habría que dinamitar la protección del Bahuaja Sonene. Es decir, violar la ley, ignorar los tratados internacionales, y poner en riesgo a comunidades indígenas y especies únicas en el mundo.
¿Qué dice Hancco? Nada. Absolutamente nada. En lugar de exigir transparencia, en lugar de recordar que Puno ya sufrió con el proyecto hidroeléctrico de Inambari (otro «gran avance» que terminó en protestas masivas), prefiere sonreír para las cámaras y repetir el libreto que le dieron.
Juan Luis Dammert Bello, en Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, escribe:
“… Lo ocurrido en este caso puso en evidencia dos cosas: que la conservación de áreas biodiversas está condicionada al éxito o fracaso de la exploración de hidrocarburos (ya que si Mobil decidía quedarse, el Candamo no hubiera sido parte del Parque); y en segundo lugar, que el gobierno estaba dispuesto a recortar el área si no fuera por el riesgo que le suponía en la negociación del TLC”. Es decir, el tratado de Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos impidió la desaparición del Parque Nacional Tambopata-Candamo.
La pregunta que nadie hace: ¿Para qué?
Si el Perú tiene gas de sobra en Camisea, ¿por qué insistir en saquear Candamo? La respuesta es simple: porque el gas de Camisea se exporta, porque las empresas prefieren venderlo al exterior antes que abastecer al mercado local. En lugar de renegociar esos contratos leoninos, prefieren abrir nuevos frentes de destrucción.
El lobby gasífero que amenaza a los pueblos no contactados»
El 24 de abril de 2024, el Ejecutor del Contrato de la Reserva Comunal Amarakaeri (ECA Amarakaeri) —junto a diez comunidades indígenas— lanzaba una alerta estruendosa: el gobierno y sus operadores ya están trazando carreteras y permisos para arrasar áreas naturales protegidas. No es un error, es un plan calculado. El proyecto no solo viola la intangibilidad del Parque Bahuaja Sonene, sino que pone en la mira a pueblos indígenas en aislamiento voluntario (Piaci), esos mismos que el Estado juró proteger con convenios internacionales. ¿El premio? Un puñado de trillones de pies cúbicos que, como en Camisea, terminarán en tanqueros de exportación mientras Puno sigue cocinando con leña.
Pero hay nombres en esta farsa: el congresista Eduardo Salhuana (el mismo que impulsa recortes legales para minería en cabeceras de cuenca), los burócratas de Perupetro –herederos de los «petroaudios»– y el Ministerio de Energía, que en lugar de fiscalizar, opera como oficina de lobby para las petroleras.
Richard Hancco podría haber denunciado esto. En cambio, eligió fotografiarse con los verdugos de Candamo. ¿Ignorancia o complicidad? Las comunidades ya lo saben: cuando el gobierno habla de «gas para el pueblo», siempre hay un indígena desplazado y un ecosistema envenenado bajo ese discurso.
Hancco debería recordar que Puno ya ha sido engañado antes. Pero parece que la memoria le falla. O quizás, como tantos otros, ya firmó su rendición ante Dina Boluarte en Lima, y la dictadura de del Congreso apruebe el cercenamiento del Parque Nacional Babahuaja Sonene.
Puno merece más que un gobernador crédulo
El gas de Candamo no es un triunfo. Es una trampa. Una que ya intentaron colarnos hace años y que, gracias a la resistencia popular, se detuvo. Pero ahora vuelven, con los mismos discursos, las mismas mentiras, y un gobernador que, en lugar de defender su tierra, se deja llevar como un ingenuo.
Puno no necesita falsas promesas. Necesita líderes que no se dejen timar.
Hoy, Richard Hancco ha demostrado que no es uno de ellos.
