Al cuarto día de la huelga indefinida en Ucayali, del lunes 10 al jueves 13 de agosto, el gobierno de Keiko Fujimori ha priorizado la indiferencia y la represión contra los manifestantes, en esta región del oriente que ha sido su bastión electoral en los procesos electorales del 2011 al 2026. El ingreso al quinto día del paro indefinido general (la provincia de Atalaya se unió a las provincias de Padre Abad, Coronel Portillo y Purús), y a dieciséis días de la asunción del nuevo gobierno, ningún representante del Ejecutivo llegó a la ciudad de Pucallpa a dialogar y resolver las demandas de los transportistas (el alza del precio de los combustibles y abastecimiento fue el detonante) y la ciudadanía regional (universidad, seguridad ciudadana, hospital, etc).
Eso sí, poco antes de concluir el cuarto día, contando con el silencio de la mayoría de los medios concentrados y la «omisión» de varios podcasts no oficialistas que analizan la política nacional, la huelga indefinida general de Ucayali logró entrar en la agenda presidencial de Keiko Fujimori. «En los próximos días darán algunas propuestas para aliviar la situación generada» por el incremento de los precios de los combustibles», reza en un mensaje en el Diario El Peruano. «…(El gobierno)… ‘tomará cartas en el asunto», indicó Keiko Fujimori. Los tres días anteriores, lo soslayó. Lo ninguneó. Les mostró su indiferencia.
En paralelo, mientras la carretera Federico Basadre qué une a la carretera central y las vías y puentes internos permanecen bloqueados por los protestantes y los negocios, mercados e instituciones públicas y privadas cerradas, la policía nacional reprimió fuertemente a los manifestantes, principalmente a niños, adolescentes y jóvenes. ¿Cuál ha sido el saldo de la represión policial? Dos heridos de bala y once lesionados. Así, pues, a la indiferencia oficial se sumó la represión policial.
Ante esa situación, el Frente de Defensa de Ucayali (Fredeu) se reafirmó en su plataforma de demandas y que solo aceptarán la presencia de la presidenta Keiko Fujimori. No aceptaran a ningún representante del Ejecutivo: el premier Galarreta, ningún ministro, ni una comisión técnica de avanzada. ¿Pasará Keiko Fujimori de la indiferencia y la frivolidad (los sombreros regalados) a dialogar cara a cara con quienes en su mayoría votaron por ella en las elecciones generales? No hay que pensar mucho para dar con la respuesta: no irá a Pucallpa a resolver la plataforma de demandas.
Jaime Antezana Rivera




