Ya era hora que el secuestrado Jenns Lara, testigo directo de la masacre de dos mujeres jóvenes y sus dos hombres de seguridad, hablara. En los días ulteriores a su secuestro y liberación (no rescate, como intentó vender la PNP), salieron su padre y su hermano. Sus entrevistas embrolló lo ocurrido. No aclararon quiénes lo secuestraron y -sí se pagó- cuánto se pagó por su liberación a los masacradores y secuestradores.
Y, finalmente, lo hizo. En el diario La República, en su edición del lunes 7 de septiembre de 2026, Jenns Lara rompió su silencio. ¿En concreto qué dijo sobre los autores del cuádruple asesinato y, en particular, de su secuestro? Sin ambigüedades ni vacíos dijo: «Para mí era la policía». Eso tiene sentido cuando afirma: los sujetos que interceptaron su vehículo «lo esposaron antes de llevárselo a la fuerza».
Lo dicho por Jenns Lara y los múltiples datos que se han ido conociendo en el lapso de una semana, abonan la hipótesis de que los autores del cuádruple asesinato y el secuestro habría sido hecho por un grupo policíal sicarial. O, tomando un término del semanario de Hildebrandt en sus Trece, un escuadrón policial. Es eso lo que querían negar y ocultar la PNP de la era del general Arriola y Revoredo, avalados por el ministro de Defensa Rafael Belaúnde y la presidente Keiko Fujimori.
Todos los hechos indicaban que la masacre y el secuestro habrían sido ejecutados por efectivos policías. Lo dicho por Jenns Lara, «Para mi era la policía», nos lleva a otras preguntas. ¿Quiénes son los autores intelectuales de ambos actos criminales que sacudieron la política y el país? A simple vista, existirian varios niveles de responsabilidad intelectual que, obviamente, involucran a la PNP y al gobierno.




