En un esfuerzo conjunto entre la Municipalidad Provincial de San Román y diversas asociaciones de personas con discapacidad, se realizó una masiva marcha de sensibilización en Juliaca, con el objetivo de visibilizar la constante vulneración de derechos que afronta este sector de la población.
El recorrido, que inició en el jirón Ramón Castilla y culminó en la Plaza de Armas, contó con la participación de autoridades locales, colectivos ciudadanos y la banda de la Policía Nacional del Perú. Durante la jornada, se exigió al alcalde Oswaldo Marín Quiro mejorar la infraestructura vial de la ciudad, especialmente en zonas donde el tránsito peatonal es imposible para quienes usan silla de ruedas o tienen dificultades de movilidad.

Clamor por inclusión y accesibilidad
Margot Ruiz Apaza, responsable de la Oficina Municipal de Atención a las Personas con Discapacidad (OMAPED), alertó que las veredas y rampas son ocupadas de manera indebida por comerciantes ambulantes y vehículos, generando serios obstáculos para quienes más necesitan espacios públicos accesibles. «La indiferencia de la población y la falta de voluntad política están dejando atrás a un grupo históricamente vulnerable», sostuvo.
En tanto, un ciudadano con discapacidad visual relató que su vida está en constante peligro al desplazarse por Juliaca, debido a la imprudencia de algunos transportistas que no respetan el derecho al pase libre ni las normas de tránsito.
Otro participante, que se moviliza en silla de ruedas, denunció el pésimo estado de las pistas y la ausencia de rampas en centros de abasto como la plataforma comercial San José. “¿Cómo esperan que entremos a comprar si no hay una sola rampa en condiciones?”, cuestionó.

Ley ignorada y derechos vulnerados
La movilización también sirvió para recordar la vigencia de la Ley N° 30412, que garantiza el pase libre en el transporte público para personas con discapacidad severa inscritas en el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (CONADIS). Sin embargo, muchos transportistas se niegan a respetarla, y los ciudadanos continúan ocupando indebidamente asientos reservados.
Finalmente, los organizadores hicieron un llamado a la conciencia ciudadana y al compromiso de las autoridades para generar una ciudad más inclusiva, donde el respeto y la empatía sean las bases de una verdadera convivencia democrática.




