A catorce años de la trágica jornada del 24 de junio de 2011, familiares de las víctimas mortales salieron nuevamente a las calles exigiendo justicia. La protesta, realizada en las inmediaciones del aeropuerto Inca Manco Cápac, buscó visibilizar su lucha ante el inminente riesgo de que el proceso judicial sea archivado por falta de responsables.
Como se recuerda, durante esa fecha se desarrollaba un paro regional en rechazo a la contaminación ambiental causada por empresas mineras en la región Puno. La medida de fuerza fue duramente reprimida por agentes de la Policía Nacional del Perú, resultando en la muerte de seis personas, entre ellas padres de familia que no participaban directamente en las manifestaciones.
Uno de los casos más estremecedores es el de un ciudadano que, al escuchar los enfrentamientos, se asomó por el muro de su vivienda y recibió un impacto de bala en la cabeza. Testigos relatan que varias víctimas se encontraban en las inmediaciones del aeropuerto, en la salida a Cusco, transitando o regresando a sus hogares, cuando fueron alcanzadas por proyectiles.
Los dolientes, muchos de ellos madres, padres e hijos de los fallecidos, temen que el caso sea archivado sin hallar responsables directos. “Han pasado más de diez años y aún no hay justicia. ¿Cuántos años más debemos esperar?”, expresó entre lágrimas una madre que perdió a su hijo de 33 años.
Los deudos denuncian un abuso de la fuerza por parte de la Policía Nacional, y demandan una investigación imparcial y sanciones ejemplares para los responsables. El temor al olvido y la impunidad impulsa sus movilizaciones, que en cada aniversario renuevan la memoria colectiva de una de las jornadas más dolorosas que recuerda Juliaca.





