Juliaca ya respira carnaval. Pero detrás del color y la música, hay una preocupación concreta: que la infraestructura urbana esté a la altura de uno de los eventos más multitudinarios de la provincia de San Román. En ese contexto, el jefe del módulo de la Defensoría del Pueblo en la provincia, Nivardo Enríquez Barriales, informó sobre la verificación realizada en la avenida Mártires del 4 de Noviembre, una de las principales arterias por donde se desarrollará la parada folclórica.
La supervisión no es menor. Uno de los puntos críticos detectados es la iluminación pública. La Defensoría ha exhortado a Electro Puno a adoptar medidas preventivas para evitar cortes intempestivos de energía eléctrica durante el desarrollo del evento, considerando que cualquier interrupción podría poner en riesgo la seguridad de danzarines y espectadores.
Pero no es el único foco de alerta. El estado de la avenida Tacna —incorporada también al recorrido oficial— genera preocupación. La vía presenta deterioro en distintos tramos, lo que podría afectar el desplazamiento de las agrupaciones folclóricas y del público asistente. El recorrido culminará a la altura del estadio Guillermo Briceño Rosamedina, punto de concentración masiva que exige condiciones óptimas de transitabilidad.
La advertencia es clara: una ciudad que celebra también debe prevenir. En eventos de alta concurrencia, la responsabilidad institucional no solo es organizativa, sino también preventiva. Y en Juliaca, el modo carnaval implica algo más que fiesta: implica garantizar seguridad y orden en cada tramo del recorrido.




