Por las calles de Puno y Arequipa, la justicia no es la misma. En una, el silencio de un juez que esconde su agenda; en la otra, la transparencia de un hombre que cumple. Benny Álvarez, el de la Corte Superior de Justicia de Puno, tiene su Agenda Oficial en el portal de transparencia más vacío que un río seco. Mientras, Nicolás Iscarra, en Arequipa, abre su despacho como quien abre la puerta de su casa: sin secretos.
El caso Puno: Benny Álvarez y la agenda fantasma
En Puno, la desconfianza hacia los jueces crece como maleza. Esto ocurre después de las sentencias manipuladas por el magistrado Guido Chevarría Tisnado.
Frente a este escándalo, el presidente de la Corte Superior de Justicia de Puno, Benny Álvarez Quiñonez, salió a dar la cara. Anunció la destitución del juez y garantizó que los demás magistrados son honestos e incorruptibles.
Sin embargo, su agenda oficial está en blanco. Quien ingresa al Portal de Transparencia de la corte puneña se encuentra con un vacío que lo dice todo. No hay información sobre con quién se reúne el señor Álvarez o en qué trabaja.
Esta falta de datos alimenta los comentarios en los barrios: «Si no muestra nada, es porque algo esconde».
Las Resoluciones Administrativas de la corte señalan que la responsable de llenar ese vacío es la Secretaria de Presidencia, Yousse Sonia Huayta Pocohuanca. A ella le corresponde, con el apoyo técnico de Eloy Valerio Ticona Rodríguez, subir la agenda al portal. Pero la agenda sigue en blanco, como un cuaderno sin escribir.
Si algún ciudadano, curioso o indignado, pide explicaciones, debe dirigirse a Paola Karin Zirena Asencio, la jefa de la Unidad de Servicios Judiciales. Pero, ¿para qué? Si la ley ordena transparencia, y aquí no hay más que sombras.
El caso Arequipa: Nicolás Iscarra y la puerta abierta
En Arequipa la cosa cambia. Nicolás Iscarra Pongo, en la Corte Superior de Justicia de la Ciudad Blanca, cumple. Su agenda está ahí, en el portal de transparencia, clara como el agua de manantial. No hay misterios, no hay escondites. Iscarra muestra su trabajo como quien muestra la palma de la mano: sin miedo.
Las resoluciones de Arequipa no hablan explícitamente de agendas, pero designan a Luis Enrique Ordoñez Zegarra como responsable del Portal de Transparencia Estándar. Ordóñez a diferencia de los de Puno, hace su trabajo. La gente arequipeña lo sabe: «Aquí, si preguntas, te responden; si buscas, encuentras». Iscarra no necesita esconderse detrás de un vacío. Su transparencia es un acto de respeto a la gente.
Lo que dicen los estudios
La OCDE, en su documento «Hacia un Sistema Nacional de Integridad y Transparencia en el Perú», lo deja claro: las agendas oficiales son una herramienta clave para combatir la corrupción. Registrar y publicar las visitas y actividades de los funcionarios no es un capricho, es una obligación. Es la manera de saber si los recursos públicos se usan bien o si hay intereses oscuros detrás de las puertas cerradas. El Perú avanza en transparencia, pero hay quienes, como Benny Álvarez, se resisten.
La pregunta que queda en el aire
¿Por qué Benny Álvarez oculta su agenda? ¿Qué teme que sepa la gente? En los barrios marginales del sur, donde la justicia a veces parece un lujo, el silencio de un juez se interpreta como un insulto. Mientras Iscarra cumple en Arequipa, Álvarez incumple en Puno. La transparencia no es solo una palabra bonita; es la diferencia entre un funcionario que sirve y uno que se sirve.
Al final, en Arequipa, una agenda demuestra que cumplir es posible. En Puno, Benny Álvarez, si no esconde nada, que lo muestre. La gente espera.
