La aristocracia limeña nos sigue gobernando

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EL PROCESO DE INDEPENDENCIA Y LAS ÉLITES LIMEÑAS

Rolando Waldo GÓMEZ POMA

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El presente artículo de reflexión historiográfica analiza el comportamiento de las élites limeñas durante el proceso de emancipación del Perú (1820-1821), examinando las tensiones entre la permanencia del orden colonial y la necesidad de adaptación ante la presencia de la Expedición Libertadora de José de San Martín. Se desacredita la imprecisión cronológica que atribuye un rol político directo a la Sociedad Amantes del País en este periodo y se profundiza en las razones socioeconómicas —como la preservación de haciendas y la mano de obra esclavizada— que configuraron la postura conservadora de la aristocracia limeña. Asimismo, se examina el mecanismo de articulación política entre San Martín y las élites criollas, junto con la evolución histórica de las compensaciones económicas estatales, deslindando la indemnización de la manumisión de 1854 del litigio contemporáneo por los Bonos de la Reforma Agraria de 1969.

La historiografía sobre la independencia hispanoamericana ha debatido profusamente la naturaleza de las revoluciones americanas y el nivel de adhesión popular o criolla a la causa emancipadora. En el caso peruano, la tesis controversial planteada por Bonilla y Spalding (1972) caracterizó a la independencia del Perú como un proceso «concedido» e «impuesto» por fuerzas militares extranjeras (los ejércitos del Sur y del Norte), ante la pasividad o abierta resistencia de la clase dirigente criolla radicada en Lima.

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Si bien revisiones historiográficas posteriores (O’Phelan, 2012; Anna, 2003) han matizado este paradigma reconociendo la existencia de núcleos patriotas regionales en provincias, la conducta de la aristocracia hacendada y mercantil de la capital continuó regida por un marcado conservadurismo. El presente trabajo examina las causas estructurales del comportamiento de las élites limeñas entre 1820 y 1821, la vigencia real de las corporaciones ilustradas del siglo XVIII, el impacto económico de la esclavitud en las haciendas costeñas y la transición histórica de las demandas patrimoniales presentadas ante el Estado peruano.

En el análisis del pensamiento criollo previo a la independencia, con frecuencia se incurre en anacronismos al situar a la Sociedad Amantes del País como un actor político organizado frente al proyecto de José de San Martín en 1821.

Como demuestra la evidencia histórica, la Sociedad Amantes del País fue un círculo ilustrado activo entre 1790 y 1795, cuya principal contribución fue la edición periódica del Mercurio Peruano (Clément, 1997). El propósito de esta publicación se concentró en el estudio científico, geográfico y cultural del viceministerio del Perú, formulando un patriotismo criollo de carácter reformista pero estrictamente leal a la Corona española.

Para la llegada de la Expedición Libertadora en septiembre de 1820, la Sociedad Amantes del País llevaba cerca de tres décadas extinta. Sus exmiembros o intelectuales formados bajo su influencia —entre los que destaca Hipólito Unanue— no actuaron en 1821 como una corporación cohesionada de oposición. Por el contrario, personalidades formadas en el reformismo ilustrado virreinal asumieron posturas pragmáticas; Unanue, por ejemplo, sirvió de nexo negociador en las Conferencias de Miraflores y Punche, y posteriormente asumió la cartera de Hacienda en el gobierno del Protectorado de San Martín (Anna, 2003).

El desinterés o reticencia inicial de la élite limeña respecto a una separación abrupta de la metrópoli hispana respondió a dos factores económicos y sociales determinantes: Las grandes familias nobles de Lima mantenían fresco el recuerdo de la rebelión de Túpac Amaru II (1780-1781) y observaban con alarma la evolución de la Revolución Haitiana (1791-1804). La aristocracia percibía que el colapso del aparato institucional colonial desataría una sublevación generalizada de la población indígena y de las comunidades afrodescendientes sometidas a la esclavitud (Walker, 1999).

Las bases de la riqueza agrícola en el litoral central y norte del Perú (los valles de Cañete, Chincha, Chancay y Pativilca) descansaban en haciendas azucareras, algodoneras y vitivinícolas cuyo sostenimiento dependía del trabajo de la población esclavizada (Aguirre, 1993). Familias patricias como los Orúe, Lavalle, Carrillo de Albornoz (Marqueses de Guadalest) o Pardo y Aliaga concentraban gran parte de este capital humano y territorial. Una revolución anticolonial amenazaba con abolir el derecho de propiedad sobre los esclavos y desorganizar el régimen laboral agrario.

El ingreso de José de San Martín a Lima en julio de 1821 no fue consecuencia de una ruptura armada violenta en las inmediaciones de la ciudad, sino de un cálculo estratégico ante el vacío de poder.

En junio de 1821, el virrey José de la Serna evaluó que la capital era militarmente insostenible debido al cerco de las montoneras patriotas en la sierra central y al bloqueo marítimo del almirante Lord Thomas Cochrane. Ante esto, evacuo a las fuerzas realistas hacia el Cuzco.

La retirada realista dejó a la capital expuesta al desabastecimiento y al temor de desórdenes civiles. Ante esta amenaza, el Cabildo de Lima —integrado predominantemente por la élite criolla propietarios de tierras y comerciantes— solicitó formalmente el ingreso de San Martín para garantizar el orden público y proteger la propiedad privada (O’Phelan, 2012).

[Salida de tropas realistas (Junio 1821)]


[Riesgo de saqueo y alzamiento urbano]


[Invitación de la élite del Cabildo a San Martín]


[Firma del Acta de Independencia (15 de julio de 1821)]

San Martín instrumentó una política de conciliación hacia la aristocracia limeña mediante fórmulas moderadas:

1. La Ley de Vientres Libres (1821): Decretó que los hijos de esclavos nacidos a partir del 28 de julio serían libres, salvaguardando la propiedad existente de los hacendados sobre los adultos en ejercicio.

2. Creación de la Orden del Sol y Títulos de la Patria: Ofreció un marco de distinción social honorífica para sustituir los títulos nobiliarios hispanos, buscando incorporar a la nobleza local.

3. El Proyecto Monárquico: Propuso el establecimiento de una monarquía constitucional, sistema afín al perfil conservador de la sociedad limeña de la época (Anna, 2003).

El análisis de las reclamaciones económicas de la ex-oligarquía hacendada frente al Estado peruano exige distinguir claramente dos hitos históricos independientes:
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EVENTO HISTÓRICO MECANISMO DE LIQUIDACIÓN / ESTADO ACTUAL
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Abolición de la Esclavitud • Ley de Consolidación (1854)
(Gobierno de Ramón Castilla) • Indemnización pagada de 300 pesos por esclavo.
• Extinguida legalmente en el siglo XIX.

Reforma Agraria • Bonos de la Deuda Agraria (1969)
(Gobierno Militar de Velasco) • Expropiación de latifundios sin liquidez.
• Litigio constitucional e internacional vigente.
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Las pérdidas alegadas por los propietarios de esclavos no constituyen una deuda vigente. En diciembre de 1854, el presidente Ramón Castilla decretó la abolición definitiva de la esclavitud. No obstante, mediante la Ley de Consolidación y haciendo uso de la bonanza fiscal del guano, el Estado peruano indemnizó a los antiguos propietarios otorgándoles 300 pesos por cada persona liberada (Aguirre, 1993; Quiroz, 2013). Esta inyección de capital público permitió a las familias terratenientes reestructurar sus haciendas e ingresar en el mercado del trabajo contratado chino (culíes).

Los reclamos patrimoniales que persisten en la actualidad corresponden a las expropiaciones territoriales decretadas por el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado a partir de 1969. Para indemnizar las haciendas expropiadas, el Estado emitió los Bonos de la Deuda Agraria.

Debido a los periodos hiperinflacionarios de la década de 1980 y los cambios de unidad monetaria en el Perú, el valor de estos títulos se devaluó casi totalmente. En el siglo XXI, agrupaciones de herederos de las familias hacendadas y fondos de inversión internacionales (como Gramercy Fund Management) han entablado demandas contra el Estado peruano exigiendo la actualización financiera de dicha deuda ante el Tribunal Constitucional y fueros internacionales de arbitraje (Contreras & Zegarra, 2014).

Conclusiones
1. La Sociedad Amantes del País operó en la década de 1790 como un espacio de pensamiento ilustrado colonial y no ejerció rol político como bloque institucional en los sucesos independentistas de 1821.
2. La aristocracia limeña de 1820-1821 adoptó una postura conservadora motivada por el temor al desorden social y la voluntad de proteger sus estructuras de producción agrícola basadas en el trabajo esclavizado.
3. El ingreso de José de San Martín y la posterior firma del Acta de Independencia en julio de 1821 respondieron a una estrategia de supervivencia pragmática por parte de la élite civil, en un contexto de abandono de la capital por las tropas del Virrey La Serna.
4. Las compensaciones por la pérdida de la mano de obra esclavizada quedaron extinguidas con el pago estatal de indemnizaciones realizado en 1854. Las controversias judiciales contemporáneas sobre deudas agrícolas derivan únicamente de los bonos emitidos por la Reforma Agraria de 1969.

Referencias
• Aguirre, C. (1993). Agentes de su propia libertad: Esclavos y libertos en Lima (1800-1854). Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
• Anna, T. E. (2003). La caída del gobierno español en el Perú: El dilema de la independencia. Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
• Bonilla, H., & Spalding, K. (1972). La independencia en el Perú: Las palabras y los hechos. En H. Bonilla et al. (Eds.), La independencia en el Perú (pp. 15-64). Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
• Clément, J.-P. (1997). El Mercurio Peruano, 1790-1795: Vol. I. Estudio. Vervuert – Iberoamericana.
• Contreras, C., & Zegarra, L. (2014). La economía de la articulación de la independencia al auge exportador (1821-1890). Banco Central de Reserva del Perú; Instituto de Estudios Peruanos.
• O’Phelan, S. (2012). Mestizos reales en el Perú colonial: Indios nobles, caciques y capitanes de mita. Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
• Quiroz, A. W. (2013). Historia de la corrupción en el Perú. Instituto de Estudios Peruanos (IEP); IDL-Reporteros.
• Walker, C. (1999). De Túpac Amaru a Gamarra: Cusco y la formación del Perú republicano, 1780-1840. Centro de Estudios Regionales Andinos «Bartolomé de Las Casas».

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