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Puno

La disputa de fondo sigue estando basada en una palabra clave: Democracia 

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Lo que se disputa hoy es: ¿una democracia real que incluya a todos y todas como iguales o seguir con la democracia falsa, limitada y fallida que sólo lo es para las élites en el poder?

Hace meses podía anticiparse y de hecho se hizo desde diversos espacios aunque el poder mediático nunca mostrara esta discusión que la VERDADERA salida a la crisis sistémica necesariamente implicaba hablar de democratizar el poder.

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Ni las elecciones anticipadas, ni el adelantismo, ni la reforma únicamente electoral, mucho menos que esa reforma la haga ese Congreso impresentable de 6% de legitimidad, ni vacar a un Presidente (bueno o malo en su gestión y eligiendo su círculo de confianza), etcétera eran resoluciones a nada.

Porque la disputa de fondo es hoy la misma que fue hace un año y medio y hace cinco años y hace diez y a hace veinte. El problema es el tipo de democracia de élites que se sostenía como normalidad. Cuando el pacto democrático precario y débil se rompe del todo en 2021 con un Presidente electo al que las élites deciden no reconocer e intentar derrocar desde el minuto menos uno, se agudiza el quiebre de ese pacto falaz. No era democracia, era SU democracia. La de las élites.

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Y hoy sigue siendo esa la gran pregunta de fondo y la disputa que vemos en las calles y en los espacios de politización popular. A mi juicio la respuesta es clara: solo se empieza a salir de esta crisis democratizando el poder.

Y además, es de justicia. Pero algunos auto llamados “demócratas” insisten en que la disputa es entre terrucos y ciudadanos, violentos y pacíficos, orden y caos o hasta Lima y regiones. Eso no es así. Lo que está en juego es la democracia real que queremos construir frente a la democracia “formal” y fallida controlada solo por algunos.

Y, siguiendo esta necesidad de democratizar el poder, es fundamental devolver la voz a la gente y el poder a la gente. ¿Cómo? Con un referéndum para elegir si queremos o no una Nueva Constitución. Nada más democrático que votar lo que queremos. Que decidir en común. Que concurrir a las urnas para hacernos oír y que decida la mayoría. ¿A qué le temen? Esa es la democracia.

Laura Arroyo Gárate

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