Un buen plato de ceviche me gusta casi tanto como un buen plato de pachamanca, pero probar una mazamorra de quinua arreglada con leche y su porción de Kañiguaco y queso rallado, es un sabor maestro que se queda grabado en la memoria de cualquier paladar. Tanto así, que luego de probarla te resistes a olvidarla y te sientes obligado a regresar de donde sea para consumirla otra vez. Es una de esas delicias ancestrales que la colonia no pudo desaparecer y que perviven en los mercados y quioscos ambulantes de todas las calles del departamento de Puno.
Su preparación no deviene únicamente de la mezcla de insumos dispuesta en el fuego hasta alcanzar su punto exacto, como ocurre con varios platos. Este plato comprende un largo proceso que va desde la siembra de la quinua, la cosecha y la molienda en “qona” de este cereal, que luego es procesado y combinado en forma de harina hasta alcanzar el punto máximo para su cocción. Es decir, para preparar la mazamorra de quinua concurren una serie de conocimientos, técnicas y valores enteramente ancestrales que hacen ese sabor único y nutritivo que presenta esta mazamorra. De ahí que, como resultado final, este plato además de sabroso, otorga una gran energía al que lo prueba. Sobre todo, a aquellos que realizan arduas tareas físicas, como el trabajo en la chacra.
Es un plato fértil, su ingrediente principal es la sabiduría y paciencia de quienes lo preparan y lo conservan. Es decir, de los agricultores, de los que muelen y procesan la quinua, así como, de las sabias cocineras puneñas que dan el toque final y disponen esta rica mazamorra sobre la mesa de todos los puneños.
Si algo puedo decir, después de haber probado este sábado y muchas otras veces este plato, es que espero ardientemente que, en un acto de compromiso con nuestra cultura, la Municipalidad de Puno o el Ministerio de cultura, 𝗽𝗿𝗼𝗺𝘂𝗲𝘃𝗮𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗽𝗹𝗮𝘁𝗼 𝘀𝗲𝗮 𝗱𝗲𝗰𝗹𝗮𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗣𝗮𝘁𝗿𝗶𝗺𝗼𝗻𝗶𝗼 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗻𝗮𝗰𝗶ó𝗻. 𝗩𝗲𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗰𝗶𝗲𝗿𝘁𝗮 𝘁𝗿𝗶𝘀𝘁𝗲𝘇𝗮 𝘆 𝗽𝗿𝗲𝗼𝗰𝘂𝗽𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝘀𝘁𝗮 𝗹𝗮 𝗳𝗲𝗰𝗵𝗮 𝗻𝗶𝗻𝗴ú𝗻 𝗽𝗹𝗮𝘁𝗼 𝗽𝘂𝗻𝗲ñ𝗼 𝗵𝗮 𝗮𝗹𝗰𝗮𝗻𝘇𝗮𝗱𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝘁í𝘁𝘂𝗹𝗼, 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘀𝗶 𝗵𝗮 𝘀𝘂𝗰𝗲𝗱𝗶𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗰𝗲𝘃𝗶𝗰𝗵𝗲 𝘆 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝗰𝗵𝗮𝗺𝗮𝗻𝗰𝗮.. Sé de sobra los grandes discursos de amor a la cultura puneña que sueltan nuestras autoridades cada rato, pero que en la práctica poco se ha hecho, poco se ha dado. De manera que invoco a las autoridades se empeñen en patrimonializar este plato ancestral y otros, que aún se guardan en las manos y la memoria de los puneños.
