La UANCV se desangra: el licenciamiento se aleja cada vez más

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La Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez (UANCV) no es una casa de estudios, ¡es un botín de guerra! Mientras los estudiantes luchan por un futuro digno, rogando por el licenciamiento, las «autoridades y trabajadores» se reparten migajas como buitres sobre un cadáver aún caliente.

¡VACANCIA A LO DINA!

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Félix Ochatoma, el rector caído, grita al viento que lo han traicionado. «¡Quispe es un Judas con corbata!», escupe mientras clava sus uñas en el cargo que ya le arrancaron. Pero Milthon Quispe, el vicerrector convertido en «cabecilla», ya firmó su acta con mano dura. «Aquí mando yo», parece decir mientras cierra oficinas como si fuera dueño de una cantina, no de una universidad.

¡LA TOMA FUE DE PELÍCULA!
Medianoche. Un falso personal de seguridad (¿o verdadero?) abre las puertas. Un cartel aparece al amanecer: «Cerrado por orden del nuevo jefe». ¿Golpe de estado? ¿Toma de mafia? Aquí las leyes se escriben con puños, no con libros.

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EMBARGOS Y HAMBRE DE DINERO

La UANCV no solo está quebrada en autoridad, ¡está en quiebra hasta los huesos!

  • Millones de soles de deuda: Un juez ordena embargar su camioneta. ¿Y los sueldos atrasados?
  • Trabajadores con las manos extendidas: No piden educación de calidad, ¡exigen su tajada antes del derrumbe!
  • SUNEDU observa con lupa: ¿Licenciamiento? Con este circo, hasta el cierre parece misericordia.

OCHATOMA, EL RECTOR FANTASMA QUE CLAMA A LIMA

El hombre caído viajará a la capital, no para salvar su pellejo, sino para rogar: «¡Manden una comisión interventora antes que esto explote!». Pero Lima está lejos, y los intereses podridos de la UANCV huelen más fuerte que el río de Torococha.

¿Y LOS ESTUDIANTES?
¡Carne de cañón! Mientras los «doctores» se pelean el hueso, ellos protestan con pancartas y sueños rotos. «Queremos licenciamiento de SUNEDU», gritan. Pero en esta guerra sin honor, nadie escucha.

¿TIERRITA PARA LA UANCV?

El escenario está claro:

  1. Si la SUNEDU no interviene, la universidad será un cadáver burocrático.
  2. Si los trabajadores y docentes siguen hambrientos de bienes, no quedará ni un escritorio que embargar.
  3. Si los estudiantes no queman todo, es porque todavía creen en milagros.

¿LA UANCV SE MUERE?
Esto es un parte de guerra. La UANCV se muere, y sus verdugos son los mismos que juraron defenderla. ¿Quién pone la última pala de tierra?

¡Así se escribe la historia en el Perú, señores! Con lágrimas de estudiantes y risas de corruptos.  La UANCV lo vive. Juliaca lo sufre.

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