Apenas dos kilómetros dividen al distrito peruano de Cojata del territorio boliviano. Una línea invisible que, en estos días de intenso fervor electoral, se desdibuja por el constante ir y venir de ciudadanos bolivianos que cruzan la frontera no solo para comprar víveres, sino para llevar y traer los ecos de Bolivia que se debate entre la continuidad de un modelo y la promesa de un cambio.
El periodista Leónidas Bravo, corresponsal en esta zona de frontera, ha sido testigo de este pulso. Según su reporte, basado en decenas de conversaciones informales en ferias internacionales y plazas de la zona, la figura del Capitán Lara emerge como la pieza clave que inclinaría la balanza a favor de la fórmula de Rodrigo Paz frente a Jorge “Tuto” Quiroga.
“La sensación que me llevo es que la gran mayoría apostará por el candidato que esté a favor del campesinado. Por lo que me dicen, ese sería el Capitán Lara”, afirma Bravo, tras recorrer las ferias binacionales de Huancasaya de los jueves y del Hito 19 de los viernes, donde la vida comercial y política se entrelazan entre los peruanos y bolivianos.
El campesinado: el voto de los bonos
En los cantones bolivianos aledaños a Perú –Suches, Ulla Ulla, Ucha Ucha, Icho Ccollo, Huaccochiani, Vila Ccala, todos en la provincia Franz Tamayo del departamento de La Paz– el legado de Evo Morales permanece vigente. Los programas sociales, conocidos como «los bonos», no solo son ampliamente valorados por la población, sino que son percibidos como una herramienta política decisiva para influir en el voto.
“La gente del sector rural, los campesinos, apoyan mayormente a Rodrigo Paz y al Capitán Lara. Su esperanza está puesta en los bonos económicos, como el Juancito Pinto y la Juana Azurduy, y otras subvenciones que conocen bien. Esa política de apoyo les llega directo”, relata el corresponsal.
Grupos como los Ponchos Rojos, según sus observaciones, mantienen una lealtad inquebrantable hacia el expresidente Morales y, por extensión, hacia la candidatura que representa la continuidad de esas ayudas. El Bono Dignidad se menciona como un logro concreto que pesa más que cualquier discurso.
Los mineros de Suches: el recelo hacia la derecha
Al otro lado del espectro, los mineros de la zona de Suches expresan sus reservas. En sus conversaciones con Bravo, manifestaron abiertamente su rechazo al candidato de derecha, Jorge “Tuto” Quiroga, a quien algunos se refieren despectivamente como “q’aras”.
“Ellos creen que con Quiroga se legalizarían las actividades mineras y el ingreso de los vehículos ‘chutos’ que pasan por la frontera, y que el gran empresariado sería el más favorecido. Ahí está su recelo”, señala el periodista. Para `los mineros bolivianos, un gobierno de Quiroga podría significar una mayor apertura para los grandes capitales, en abandono de las cooperativas mineras que recibieron apoyo durante el gobierno de Morales.
“Pobladores que trabajan en las minas de Suches, Japoccollo, Antaquilla, Puyo Puyo –las más cercanas a nuestro Perú– aún recuerdan el apoyo del gobierno de Evo Morales a las cooperativas mineras para comprar maquinaria. Eso no se olvida”, subraya Bravo.
El voto nulo y el fantasma de Evo
Entre los ponchos rojos, Bravo identificó una corriente de desilusión que se traduce en la intención del voto nulo. Sin embargo, incluso en esta postura, percibe la sombra alargada del expresidente. “Muchos de ellos, aunque hablan del voto nulo, en el fondo mantienen su apoyo a su líder, Evo Morales, y a su política de gobierno”, explica. Es un voto de protesta que, en esencia, no se desliga del todo del proyecto masista.
Lara: el factor decisivo
En este enredo de lealtades y temores, la figura del Capitán Lara se constituye como el elemento unificador para el sector rural. No es solo un nombre en la papeleta; es percibido como “el hombre del pueblo”, un líder que comprende las necesidades del pueblo boliviano y que garantiza la supervivencia de las políticas que han beneficiado directamente a las comunidades.
El reporte de Leónidas Bravo desde la frontera pinta un panorama claro: mientras Rodrigo Paz representa la continuidad del proyecto, es el Capitán Lara, con su arraigo en las bases campesinas y mineras, quien moviliza y convence. En la intimidad de las ferias y en el rumor constante de la frontera, su nombre es sinónimo de confianza. En un balotaje tan parejo, la lealtad que despierta Lara en la frontera con Perú, podría ser el factor que defina el futuro de Bolivia.
