Un acto de valentía se registró en la conocida “playa 0”, en Mollendo, donde una persona en aparente estado de ebriedad quedó atrapada en la orilla del mar, en una zona considerada de difícil acceso y alto riesgo.
La situación no era menor. El terreno irregular, la cercanía del oleaje y la falta de rutas seguras complicaban cualquier intento de rescate. En ese contexto, el bombero Jilmare Almonte Rodríguez asumió la maniobra más peligrosa del operativo: descendió por el risco para llegar hasta la víctima, exponiendo su integridad física con el objetivo de ponerla a salvo.
La intervención fue ejecutada por efectivos de la Compañía de Bomberos N.° 12 de Mollendo, quienes lograron concretar el rescate en medio de condiciones adversas. Este tipo de acciones, que muchas veces no tienen cámaras cerca ni titulares largos, evidencian el nivel de preparación y compromiso del personal voluntario.
Pero también deja una lectura incómoda. Porque, según la información preliminar, la persona rescatada se encontraba bajo los efectos del alcohol, lo que habría incrementado el riesgo de la situación. Es decir, no solo se trató de un accidente, sino de una exposición evitable que terminó poniendo en peligro a más de uno.
A lo que voy es simple. Mientras los bomberos siguen respondiendo, incluso en escenarios extremos, también queda pendiente una responsabilidad ciudadana básica: no convertir espacios ya peligrosos en escenarios de emergencia.
