En medio de pifias llegó la ministra de Cultura Leslie Urteaga, a la explanada del Arco Deústua para participar en los actos de ofrenda a la Pachamama, que tradicionalmente se realiza previo a la entrada de Kh’apus, en las vísperas de la festividad en honor a la virgen de Candelaria.
Pese al rechazo de un sector de la población asistente a la actividad, la titular de Cultura participó bajo estrictas medidas de seguridad policial desplegada en la zona, y así evitar actos que alteren el orden público.
“Es entendible y comprensible (…), todos hemos pasado por un momento de crisis, dificultades y frustración. A través de la cultura aquí somos hermanos”, indicó en respuesta a frustraciones y resentimientos que aún existe por los fluctuosos sucesos del 9 de enero del 2023, en la ciudad de Juliaca, donde fallecieron 17 civiles por represión policial y militar.

Instó a la población puneña a no confundir los temas políticos con las actividades culturales, indicando que la festividad de la Candelaria, es “una fiesta de hermandad, de unión, y también de reflexión para superar la crisis, dificultades y mirar adelante en paz”. Acotó.
Durante la ceremonia ritual, la ministra de Cultura compartió con las autoridades locales y regionales del tradicional Quqawi, como un acto de compartir de los alimentos que ofrece la Pachamama a los pueblos originarios.
Por situaciones sociales nada favorables para el actual Gobierno, Leslie Urteaga, evitó participar el tradicional pasacalle junto a las autoridades políticas, y descartó que algún representante del Ejecutivo participe en los posteriores actos religiosos y festivos programados.
