EL RITUAL QUE ESPANTA A LAS IGLESIAS CRISTIANAS
En la gélida noche puneña, donde el aire quema los pulmones, el Parque Pino ardió anoche. No era el fuego de los Ponchos Rojos de Evo Morales, llegados a Puno a incitar a la población a levantarse contra las autoridades locales y policiales, llevando consigo balas dum dum, como denunciara Dina Boluarte, después de la matanza del 9 de enero en Juliaca. Eran las llamas sagradas de los yachachiq, paqos y yatiris, descendientes directos de los sacerdotes del Tawantinsuyo, Tiahuanacu, los qollas y los pucaras. Estos guardianes de secretos milenarios, que no creen en el Dios de los curas ni en sus biblias, encendieron el Ritual al Fuego para el Willka Kuti (Año Nuevo Andino).
Con los sikuris retumbando como truenos, limpiaron el espíritu de cientos de quechuas y aymaras. Todo frente al antiguo Waqa de Puñuy Pampa —un lugar sagrado que los españoles no pudieron borrar, a pesar que el año 1562 construyeron sobre sus cimientos la iglesia San Juan, Santuario de la Virgen de la Candelaria—. «Aquí esperamos al Sol, no a su Dios crucificado«, me dijo una sacerdotisa con esa mirada intensa que solo tenían las Acllas o Mamacunas del Tahuantinsuyo, aquellas que servían en el Templo de la Luna o Acllahuasi, consagradas al culto de la Luna, mientras que otras servían al Inca o a otras deidades.
LA VERDAD QUE ESCONDIERON POR 500 AÑOS
Estos sacerdotes no son disfrazados de museo. Guardan el conocimiento robado de los amautas del Tiahuanaco y el Tahuantinsuyo. Adoran a la Pachamama, al Sol, a los Apus y a las Waqas, pero rechazan al cristianismo:
«El Dios de los españoles fue un hacha que cortó cabezas de incas y aztecas. En la Colonia nos esclavizaron con la cruz, y en la República, los terratenientes usaron la iglesia para robarnos la tierra. ¡Nos dijeron: ‘Sufre en la tierra y en el cielo encontrarás el paraíso’! Pero nuestro paraíso es esta tierra… no el cielo de ellos», uno de los integrantes de la Agrupación Cultural «Sayaka Inka» que recorrieron el mundo.
Los integrantes de la Agrupación Cultural «Sayaka Inka» practican la religión ancestral inca, pero respetan a quienes profesan el catolicismo. En la fiesta de la Virgen de la Candelaria, honran a la Pachamama, viendo en la Mamita Candelaria su expresión sagrada.
Mientras las iglesias tocan campanas, ellos tocan pututus. No es folklore: es resistencia.
DE LA CLANDESTINIDAD A LA CARA DEL ENEMIGO
Por siglos, celebraron a escondidas Willka Kuti (Año Nuevo). El catolicismo los persiguió con la Santa Inquisición («¡Idólatras!», gritaban). Las sectas evangélicas (adventistas, Testigos de Jehová, mormones, Dios es Amor, Asambleas de Dios, las Iglesias Bautistas, las Iglesias Presbiterianas, las Iglesias Metodistas, y las Iglesias Pentecostales los llamaron «endemoniados». Hasta los Israelitas del Nuevo Pacto Universal de Ezequiel Ataucusi —aunque se prepararan para la gran sequía y la hambruna consecuente, que marcaría el inicio del fin para los impíos— les cayó como símbolo de religiones invasoras.
Pero anoche, en pleno centro de Puno, desafiaron al sistema:
«Ya no nos escondemos. Que los curas, pastores y rabinos lo sepan: aquí seguimos vivos. El Willka Kuti ya no se celebra en cuevas… ¡se celebra frente a sus narices!».
EL SECRETO MEJOR GUARDADO
¿Por qué ahora salen de las sombras? Un sacerdote de poncho rojo me lo resumió así:
«El cristianismo trajo biblias. Nosotros traemos memoria. Ellos tienen un papa. Nosotros tenemos al Sol. Ellos rezan; nosotros hablamos con la tierra. Hoy, la Pachamama nos ordenó: ¡Ya basta de esconderse!».
Mientras el primer rayo de sol iluminaba Huajsapata, los sikuris callaron. Los sacerdotes alzaron las manos: «¡Jallalla Pachamama! ¡Jallalla Inti!». No hubo amén. No hubo cruces. Solo la certeza de un pueblo que no perdonó, no olvidó… y hoy reaparece para quemar el miedo.
Desde el corazón del altiplano, donde el cristianismo no pudo matar al Sol

Escritor y periodista de investigación peruano. Premio Nacional de Periodismo 2018. Autor de la novela “Mandato de los diablos subterráneos”, guionista de radionovelas y cine. Escribe en ElObjetivo.pe, reportajes de salud, artículos de literatura, cultura e historia.









