La preocupación crece en la comunidad campesina de Andamarca, ubicada en el distrito de Santa Lucía, provincia de Lampa, luego de que comuneros denunciaran una serie de ataques atribuidos a pumas que han provocado la muerte de decenas de animales destinados al sustento de numerosas familias de la zona.
Según relataron los afectados, el pasado 8 de junio se registró un primer ataque en el que cuatro ovejas y seis alpacas fueron depredadas. Sin embargo, la situación se agravó días después cuando el felino volvió a ingresar a los sectores de pastoreo y causó la muerte de nueve alpacas madres y dos crías, elevando considerablemente las pérdidas ganaderas.
Los pobladores señalaron que el problema no es reciente y que desde hace varios años enfrentan ataques periódicos de fauna silvestre sin que exista una solución efectiva para reducir el impacto sobre sus actividades productivas.
Ganaderos reportan pérdidas económicas significativas
Los comuneros indicaron que la crianza de alpacas y ovinos constituye la principal fuente de ingresos de numerosas familias de Andamarca, por lo que cada ataque representa un fuerte golpe económico para los productores.
De acuerdo con los testimonios recogidos, los animales muertos pertenecían a rebaños familiares que dependen de la venta de fibra, carne y reproducción ganadera para sostener sus hogares.
Ante esta situación, los afectados expresaron su preocupación por la posibilidad de que los ataques continúen durante las próximas semanas, generando nuevas pérdidas.
Comuneros cuestionan falta de respuesta de autoridades
Los pobladores afirmaron haber reportado en reiteradas ocasiones estos hechos al Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR). Sin embargo, aseguran que hasta el momento no han recibido medidas concretas que permitan prevenir nuevos ataques.
Según manifestaron, cada vez que comunican la presencia del depredador reciben respuestas que consideran insuficientes para afrontar el problema que afecta a la comunidad.
Los ganaderos sostienen que requieren asistencia técnica, implementación de medidas de protección y acompañamiento permanente para reducir el riesgo que representa la presencia constante del felino en las zonas de pastoreo.
Medidas de protección no logran frenar ataques
Los comuneros explicaron que han intentado proteger sus rebaños mediante cercos eléctricos, paneles disuasivos y el uso de artefactos sonoros. No obstante, aseguran que estas estrategias no han logrado ahuyentar al animal.
“Es nuestra única actividad económica y necesitamos apoyo para evitar que continúen los ataques”, señalaron algunos de los afectados, quienes pidieron una intervención urgente de las entidades competentes.




