La radionovela Aymara «Isabela Suma Kullaka», escrita por Grober Cutipa, ha desencadenado un fenómeno digital inédito: cientos de seguidores —principalmente jóvenes aymaras— graban video clips recreando sus escenas emblemáticas y los comparten masivamente en redes sociales. La tendencia, que ya acumula miles de reproducciones, evidencia una revitalización orgánica de la lengua de los «Lupi jaqis».
El impulso nace de la conexión emocional con la historia de Isabela, una joven aymara que estudia enfermería para servir en su comunidad rural.
La escena más replicada muestra a Tawaqus (señoritas) con pollera rosada —traje típico— extrayendo totora en el lago Titicaca sobre balsas tradicionales, sincronizadas con el audio original de la radionovela.
«Jamás imaginé que la novela inspiraría esta creatividad», confesó Cutipa, destacando que los videos son «actos de amor al idioma aymara».
La viralización revela cómo el aymara se moderniza sin perder raíces. Plataformas como TikTok, Youtube, Facebook e Instagram se han llenado de etiquetas como #IsabelaAymara, o #AymaraModa, donde usuarios añaden textos como: «Así mantenemos viva nuestra lengua: ¡creando!».
Cutipa enfatiza: «Esto prueba que el aymara no es pasado; es presente con futuro. Nunca se perderá mientras la juventud lo haga suyo».
La radionovela, además de entretener, promueve la educación femenina rural —Isabela se gradúa como enfermera para sanar a su pueblo—, mensaje que ahora amplifican los propios seguidores al convertirse en creadores.
Expertos en lenguas indígenas celebran el fenómeno: «Cuando un idioma se vuelve «trend» (moda), su supervivencia está garantizada», señaló el traductor e interprete del Ministerio de Cultura, Cesar Cutipa, quien es protagonista al personificar a Tiwilo, en la novela.
Esta ola de apropiación digital marca un hito: el aymara ya no solo se habla o escucha; se «escenifica», se comparte y, sobre todo, se enorgullece.
