Decenas de soldados se acercan a Puno, la capital de la región. Según La República, arribarán para «proteger las instituciones públicas y privadas».
Eso quiere decir que la frase de Dina Boluarte en la conferencia a la prensa extranjera, «Puno no es el Perú «, no fue un lapsus. Para ella y las FFAA no es el Perú.
¿Qué significa la llegada de decenas de soldados a Puno para dar seguridad a los entes públicos y privados? Es la militarización de la región.
Hasta ahora, exactamente del 15 de diciembre pasado, los militares habían colaborado con la PNP en la represión a las protestas en el sur y Lima. Eso parece que va a cambiar.
Boluarte, Alberto Otárola y el narcopoder fujimorista creen que Puno es la insurgencia popular y la protesta. Y que controlando Puno esto se acaba.
Por esa razón, FujiDina recurre a la militarización de Puno. Incluso, es probable que estén convencidos que el financiamiento viene de Bolivia. Tal es su visión sesgada que actúan así.
No saben con quiénes se están metiendo. No conocen a los aimaras y quechuas. Provocarán una respuesta mayor. Los aimaras son como los chankas: guerreros e indómitos.
Demasiada afrenta y desafío a los hombres y mujeres del altiplano: a la masacre de más de 20 de sus hermanos, las acusación que ellos mismos los asesinaron, que están financiados por Bolivia y, ahora, no son el Perú.
Se arrepentirán de todo lo que, de diciembre a la fecha, están haciendo con dos culturas y nacionalidades que son la matriz del Perú actual.
Jaime Antezana Rivera




