Pocas horas después de la primera sesión ordinaria del Consejo de Ministros del gabinete Galarreta, llevado a cabo el miércoles 10 de julio, revisó y acordó que el decreto supremo para solicitar facultades legislativas al Congreso de la República en materia de seguridad y otros temas sea apropiado en la próxima reunión ministerial, en el Vraem tuvo lugar -¡oh, que coincidencia!- un enfrentamiento armado contra -como los ha etiquetado las FFAA, la Dircote y el fujimorismo- los «remanentes terroristas» en el sector Alto Mantaro, en el distrito de Vizcatán del Ene.
Según las FFAA, en el enfrentamiento con los «remanentes terroristas» o «senderistas» (Perú 21 Dixit) lograron abatir a un mando militar alias «Richard» y -según se pudo visualizar en un vídeo presentado por un alto jefe del CE-VRAEM- recuperar un armamento. Todo ello, en el marco de la ejecución del operativo «Quiñones» en coordinación con la Policía Nacional del Perú (PNP). En otras palabras, un operativo militar y policial «exitoso» justo cuando el Ejecutivo dejaba expedito el DS para ser aprobado por el próximo Consejo de Ministros e inmediatamente enviado al Congreso.
Pero este operativo no fue la única acción contra los llamados terroristas. Fue, más bien, el colofón de otros operativos realizados espasmódicamente en meses anteriores (febrero y abril, la masacre a 5 jóvenes) y, el más reciente, hace más de una semana. Nos referiremos al más reciente: el hallazgo e intervención de una caleta de armas, granadas y otras cosas irrelevantes en el sector de Chachaspata, en la jurisdicción del distrito de Pucacolpa, en Huanta, el 18 de julio. Este operativo se ejecutó diez días antes de la juramentación y asunción de la señora K y once días de la primera sesión del consejo de ministros.
¿Por qué nos referimos a la operación de desarticulación de esa caleta sin choque armado ni capturas? Porque el vídeo de las FFAA fue analizado por un exmiembro del grupo armado del clan Quispe Palomino. ¿Qué señaló la fuente? Veamos: «… todo esta armado. Porque las armas y los explosivos están en un bolsa de mercado y caja. No es así como ellos guardan las armas y los pertrechos militares en las caletas. No es asi, pues. Y son nuevas cosas», indicó refiriéndose al aspecto visible de la caleta desmontada.
Una primera lectura: el clan Quispe Palomino no utiliza bolsa de mercado ni cajas para sus caletas. La fuente añade otro aspecto de mayor importancia: «Ellos tampoco ya no usan escopetas. Tampoco usan Fal, ya no hay. Desde el 2008 para arriba (añadimos, en adelante) ya usan esas armas. En suma, citando a la fuente, «La verdad es todo sembrado». Algo más: el sector Chachaspata se ubica en el distrito de Pucacolpa, en Huanta, a escasos kilómetros del lugar de la masacre de los cinco jóvenes, el pasado 25 de abril, en Colcabamba, en Tayacaja, Huancavelica.
¿Por qué ejecutar una operación contra una caleta que, según la fuente consultada, fue «sembrada», a diez días de la juramentación y mensaje al país de la señora K? Lo único que podemos esgrimir es que lo hicieron para demostrar que el «terrorismo» o «sendero luminoso» sigue activo, vivo. En otros términos, fue una operación para ir «reviviendo» al «terrorismo», tras no boicotear las elecciones generales, tal como anunció con un documento en mano de esa organización un vocero oficioso.
¿Qué guerra popular es esa que lidera Victor Quispe Palomino alías «José’ y el Militarizado Partido Comunista del Perú (MPCP):que nunca ha boicoteado las elecciones, ni destruido el Estado? Pero, eso sí, ante las necesidades del fujimorismo y las FFAA de mantener el Estado de Emergencia y la presencia de estas fuerzas en el Vraem, la principal zona de producción de coca y cocaína en el país, sale y sacrifica a uno de sus mandos militares. El terrorismo ha servido como pretexto para permanecer más de 18 años en esta zona. Hay dos razones poderosas: presupuesto y cupos de la droga (también el dinero de las narco-emboscadas de patrullas militares contra los mochileros).
En disonancia absoluta con la narrativa oficial de las FFAA, coreada monocordemente por todos los medios de comunicación nacionales, no debe sorprendernos que el enfrentamiento, por la coincidencia con el pedido de facultades legislativas para legislar en materia de seguridad, haya requerido que Víctor Quispe Palomino alías José mandé al sacrificio a uno de sus hombres. Para entender mejor hay que asumir plenamente que el narco-grupo armado del clan Quispe Palomino es el «sendero luminoso» de las FFAA, el fujimorismo y la ultraderecha. Es el sendero naranja.
PD: en un próximo artículo publicaremos cómo utilizando a testigos protegidos por la Dirandro se le abasteció de armas, municiones y logística desdé 2002 hasta 2023.
Jaime Antezana Rivera




