Casi al mediodía del 7 apareció repentinamente el Presidente leyendo un mensaje sin que nadie estuviese a su lado, sin telepromter, pronunciando mal algunas palabras y con las manos temblorosas.
Poco a poco se empiezan a revelar que cosas hay detrás del colosal hara-kiri de quien hizo una burla imitación del fuji-golpe de hace 30 años. Su entonces Premier, Chávez, afirma que ella no sabía nada de lo que Castillo iba a leer, y que tanto para ella y todos los ministros eso fue una sorpresa.
De allí que todos inmediatamente empezaron a renunciar. Tampoco Mendieta y otros asesores presidenciales fueron previamente informados.
¿Cómo se podía disolver el Congreso sin haber consultado previamente al Gabinete o tener el respaldo explícito de los altos mandos militares y policiales? EEUU abiertamente le quitó el sostén y tampoco Castillo dio una justificación legal.
No tenía sentido hacer ello cuando todos pronosticaban que iba a caer la tercera moción de vacancia presentada en 12 meses. En todo caso, era preferible llamar al TC, a la CIDH, a la OEA y a la ONU, y, sobre todo, a las masas, en caso de que quisieren imponerle una vacancia ilegal. El periodista ultraderechista Bailey intuyó que Castillo pudo haber sido empujado o engañado a hacer ello.
A las 12:08 pm, el Presidente del Congreso, Williams, instala la sesión del Legislativo, pese a que el hemiciclo estaba semivacío. Informa del mensaje de Castillo, se canta el himno y pasa a leer una nueva moción de vacancia que tanto él como la fujimorista Moyana redactaron.
No había pasado ni 10 minutos de ello y sin que ni un solo congresista tomase la palabra o se invitase al Presidente o algún abogado o asociado suyo a que pudiese tener derecho a la defensa, se pasó a la votación.
Cuando todavía Castillo seguía siendo el Presidente constitucional y no había sido oficialmente destituido, él fue apresado y luego ha sido trasladado a la misma prisión donde está Fujimori. Hoy, Boluarte ha llamado a un Gobierno que solamente podrá mantenerse si Keiko le da luz verde a través de la dictadura congresal que ella y sus aliados comandan.
Sin Castillo, la oposición la va a liderar las organizaciones populares y su demanda será una Constituyente.
Isaac Bigio




