¿Estrategia sucia en Puno? Aquino y Limachi buscan subir hundiendo a Cutipa

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La campaña por la Gobernación Regional de Puno se calienta con una estrategia que huele a guerra sucia. Fuentes cercanas al círculo de los precandidatos Juan Carlos Aquino (Progresemos) y Wilhen Limachi (Somos Perú) están ejecutando una operación clara: dinamitar la candidatura de Wilber Cutipa Alejo (País para todos), para que sus hombres suban en las encuestas.

El método es directo: circulan entre militantes y medios un diagnóstico feroz contra Cutipa. Lo pintan como un candidato en caída libre, con una campaña «desordenada» y «cerrada a su entorno familiar». Aseguran que, pese a «fuerte inversión económica», su credibilidad se desgasta por falta de conexión con la gente. También apuntan a dividir su partido, hablando de un País para Todos «dividido, enfrentado y sin rumbo», donde precandidatos provinciales se alejarían y la renuncia del coordinador regional confirmaría la «crisis interna».

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Estos operadores que planificaron esta estrategia de guerra sucia, ensalzan a sus fichas. Presentan a Wilhen Limachi, Decano del Colegio de Ingenieros, como una «alternativa fresca y técnica». De Juan Carlos Aquino, exalcalde de Desaguadero y Chucuito, resaltan su experiencia y habilidad como «operador político» para desplazar a Cutipa. Incluso le lanzan un dardo al otro contendiente, Marcelino Tonconi, señalando sus «procesos legales pendientes» y una candidatura «frágil».

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Frente a los ataques, la respuesta de Cutipa

Ante esta embestida, el Comité Ejecutivo Regional (CER) de País para Todos en Puno salió al frente. En un comunicado firme, califican los mensajes como «falsos y malintencionados», difundidos por «contrincantes políticos por desesperación» para «confundir a la población».

El partido pide a la ciudadanía no dejarse sorprender y verificar solo las fuentes oficiales. Reafirman que Wilber Cutipa, su equipo y sus candidatos «se mantienen más unidos y firmes que nunca», recorriendo la región con «nuevas ideas, fuerza y convicción» por un «gobierno del agua».

¿Funciona esta estrategia?

El intento de debilitar a un candidato para que suba otro del mismo sector es una vieja táctica electoral. Busca sembrar dudas en los votantes indecisos y desmovilizar a la base del rival, para captar esos votos. Su éxito depende de la credibilidad de los ataques y de la fortaleza real de la organización atacada. En Puno, mientras los operadores de Aquino y Limache apuestan por el desgaste, el equipo de campaña de Cutipa contraataca coreando unidad.

La batalla por el voto, entre la estrategia sucia y propuestas de desarrollo, ya ha empezado. El desenlace se verá no en los rumores, sino en la capacidad de cada candidato para conectar con un pueblo que exige soluciones, no guerras sucias.

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