En la política del altiplano nada ocurre en silencio. Menos cuando el protagonista es Juan Carlos Aquino Condori, el exalcalde de Chucuito–Juli al que en la región todos conocen por su apodo: “Chinchilico”.
Esta semana, en medio de banderas, arengas y un escenario improvisado en las pampas del sur puneño, el partido político Progresemos oficializó su candidatura al Gobierno Regional de Puno con miras a las elecciones regionales y municipales del 2026.
El anuncio no fue discreto. Ocurrió frente a cientos de simpatizantes reunidos en el centro poblado de Lampa Grande, en el distrito de Pomata, provincia de Chucuito. Allí, dirigentes locales, líderes comunitarios y militantes del movimiento político participaron primero en una ceremonia ancestral andina, un gesto que buscó conectar la campaña con la identidad cultural de la zona aimara.
Después vino la política. Y Aquino, micrófono en mano, pidió lo que en los Andes todavía se pide de frente: permiso a la comunidad para aspirar al poder regional.

Un lanzamiento con sabor a campaña larga
Aquino no improvisa. Su intención de postular ya se venía escuchando desde 2024, cuando empezó a recorrer comunidades y a reorganizar su red política en la zona sur de Puno.
Ahora el movimiento da un paso formal. Según anunció el propio candidato, la campaña arrancará oficialmente el 22 de marzo, con una concentración masiva donde se presentará a todos los postulantes distritales y provinciales del partido.
La meta que lanzó desde el estrado fue ambiciosa, casi desafiante: llenar una plaza con decenas de miles de personas para demostrar fuerza política en el arranque de la contienda.
“Quiero pedirles permiso para lanzarme como candidato a la región. Sin ustedes no soy nada”, dijo Aquino frente a los asistentes, en un discurso cargado de agradecimientos, apelaciones religiosas y promesas de unidad.
En el altiplano ese lenguaje funciona. Es directo. Y conecta.

El retorno de un político que nunca se fue del todo
Juan Carlos Aquino gobernó la provincia de Chucuito–Juli y durante años fue una figura influyente en el sur de la región. Después vino un periodo de silencio relativo en la escena electoral.
Ocho años fuera de la primera línea política, según sus propias palabras.
Pero ese silencio nunca fue completo. En las comunidades, en las ferias y en las reuniones partidarias, su nombre seguía circulando. Y ahora vuelve con un objetivo mayor: el sillón regional de Puno.
El propio Aquino sostiene que su retorno también se explica por el archivamiento definitivo de una denuncia fiscal por presunto lavado de activos que pesaba en su contra. Con ese proceso cerrado, asegura, tiene el camino libre para competir.
Aunque en el sistema judicial todavía permanecen otros procesos activos, que —según fuentes judiciales— continúan en trámite y avanzan lentamente debido a la carga procesal.

Una red política que busca cubrir toda la región
En su discurso, Aquino dejó claro que su estrategia no será localista. Según afirmó, su equipo ya trabaja en la conformación de cuadros políticos en los 111 distritos y las 13 provincias de Puno.
El objetivo es claro: construir una estructura regional capaz de competir con los movimientos que históricamente dominan la política puneña.
“Ya nos reunimos con muchos hermanos candidatos. Algunos tenían dudas, pero ahora vamos con todo”, dijo el aspirante regional, convencido de que puede reagrupar fuerzas dispersas.
Hasta el momento, su entorno asegura haber consolidado nueve candidaturas provinciales y más de ochenta distritales, aunque esa cifra todavía deberá confirmarse cuando el partido presente oficialmente su lista completa.

Un inicio de campaña marcado por símbolos y promesas
El acto en Lampa Grande tuvo todos los ingredientes de un arranque de campaña en el sur andino: rituales tradicionales, discursos emotivos, comida compartida y arengas políticas.
Aquino cerró su intervención con una cadena de vivas: por Dios, por la región, por la provincia de Chucuito y por las comunidades presentes.
Una escena típica de la política local, donde la frontera entre mitin, fiesta comunal y acto simbólico suele diluirse.
Pero más allá del tono festivo, el mensaje fue claro: la carrera por el Gobierno Regional de Puno ya empezó.
Y “Chinchilico” quiere ser protagonista.




