El líder del movimiento etnocacerista, Antauro Humala Tasso, llegó a la ciudad de Tumbes en medio de una gira política donde mostró un tanque T55 de fabricación soviética, adquirido durante el gobierno del general Juan Velasco Alvarado. Con este gesto simbólico, Humala reavivó su discurso nacionalista y reivindicativo: la recuperación de Arica y Tarapacá, territorios perdidos en la Guerra del Pacífico.
«Velasco intentó recuperar lo que nos arrebataron hace más de un siglo. Hoy, nosotros somos los únicos que mantenemos esa bandera», declaró Humala frente a simpatizantes y medios. El exmilitar criticó duramente la desatención de los gobiernos recientes hacia las Fuerzas Armadas:
«Hace 50 años, Perú era la primera potencia blindada de Sudamérica. Ahora nuestro parque militar está en ruinas, y a nadie le importa la defensa nacional».
Humala propuso un rearme masivo, el restablecimiento del servicio militar obligatorio —comparándolo con medidas similares en Europa— y la inyección de «juventud y patriotismo» en los cuarteles. «Necesitamos una nueva geopolítica, trabajo para nuestra gente y ocupación para los jóvenes. Si llegamos al poder, cambiaremos esta situación», aseguró.
El líder etnocacerista, que mantiene una retórica confrontacional con Chile, también arremetió contra la «indiferencia» del actual gobierno en temas de soberanía. «Mientras otros se someten, nosotros seguimos de pie. Tarapacá y Arica no son un capítulo cerrado», sentenció.




