Mientras se esperaba el mensaje a la Nación del presidente Pedro Castillo, previsto inicialmente para las 3:30 pm, se ha confirmado la renuncia de Guido Bellido a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). Esta era, desde que asumió, necesaria.
En efecto, desde su ascenso a la PCM, su gestión estuvo signado por la crítica a su posición pro-Edith Lagos y complaciente con SL, su homofobia y misogínia. Y, estando en ese cargo, representó un polo de la bicefalia del gobierno.
Fue el propio presidente Pedro Castillo, en un escueto mensaje a la Nación, quién confirmó que aceptó la renuncia del ahora ex premier quién tuvo un discurso confrontacional y achorado. El gobernante paralelo. El poder de Vladimir Cerrón.
Debido a estas características de la corta era Bellido, así como al durísimo cuestionamiento al ministro de Trabajo Iber Maravi por sus vinculaciones a SL y el Movadef, el gobierno estuvo en una crisis política. En una crisis del gobierno.
Esa situación no le dio estabilidad y gobernabilidad al país. Todo lo contrario. Día a día, le daba inestabilidad e ingobernabilidad. Algo peor: la abierta confrontación entre Castillo y Bellido-Cerrón, los polos de la bicefalia, mostraba un gobierno sin rumbo.
Visto así, la renuncia del Guido Bellido no solo debe poner fin al gabinete Bellido-Cerrón, incluyendo al ministro Iber Maravi y otros ministros (Defensa e Interior), sino que debe haber una recomposición total del gabinete. Así, como poner fin a la bicefalia gubernamental.
En pocas palabras, debe significar un antes y después en la corta gestión de Pedro Castillo. Un nuevo gabinete que abra un curso de gobernabilidad al país, para encarar la mayor crisis sanitaria y económica de los últimos 30 años e, incluso, del período republicano.





