Cada mañana, miles de familias cusqueñas sacan sus bolsas de basura esperando que el camión recolector se las lleve. Pero ¿qué sucede después? Aunque los residuos desaparezcan de nuestras casas, todavía necesitan un lugar adecuado donde terminar. Y ese es uno de los principales desafíos que enfrentarán las nuevas autoridades municipales de Cusco, tras las elecciones del pasado 4 de octubre. Según el Compendio Estadístico Cusco 2025 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2024 las municipalidades de la región recolectaron un promedio de 926 toneladas de residuos sólidos cada día. Se trata de la última cifra regional de recojo consignada en dicha publicación. Estos residuos no provienen únicamente de los hogares, sino también de mercados, restaurantes, comercios y actividades turísticas. Sin embargo, recoger la basura es solo una parte del trabajo. De acuerdo con el INEI, en 2024, 99 de las 116 municipalidades cusqueñas informaron que destinaban parte de sus residuos a botaderos a cielo abierto. Además, 67 reportaron acumulación y quema clandestina de basura y rastrojos como fuentes de contaminación ambiental. “Muchas veces pensamos que el problema termina cuando pasa el camión recolector, pero no es así. La basura necesita un tratamiento y un destino adecuado. Cuando esto no sucede, pueden aparecer botaderos, contaminación y riesgos para la salud. Por eso, mejorar este servicio no solo significa tener calles más limpias, sino también proteger la calidad de vida de las familias”, explicó Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
¿Qué ocurre con la basura después del recojo?
Uno de los casos que refleja este desafío es el botadero de Jaquira, que recibe alrededor de 450 toneladas de residuos diariamente, provenientes de ocho distritos de la provincia de Cusco. En una visita realizada el 31 de julio de 2026, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) constató que las áreas destinadas a la disposición final tienen una vida útil limitada, lo que hace necesario avanzar en alternativas adecuadas para el manejo de los residuos. A ello se suma que el reciclaje todavía puede ampliarse. Según el RENAMU, en 2024, 52 de las 116 municipalidades de Cusco (44,8%) declararon destinar parte de los residuos recolectados al reciclaje. Esto significa que todavía existen oportunidades para aprovechar materiales que podrían tener una segunda vida, en lugar de terminar mezclados con el resto de la basura. “Una buena gestión de residuos también permite aprovechar mejor los recursos. Por ejemplo, materiales como papel, cartón o plástico pueden recuperarse y volver a utilizarse. Esto puede generar oportunidades económicas para los recicladores y reducir la cantidad de basura que necesita disposición final”, señaló Chuquitapa. En noviembre de 2025, el Ministerio del Ambiente y la Municipalidad Provincial de Anta acordaron trabajar en la elaboración del expediente técnico para construir un relleno sanitario y plantas de valorización de residuos. Este tipo de iniciativas muestra que, además de recoger la basura, es necesario impulsar soluciones para su tratamiento y disposición final.
La basura también puede afectar la salud y el turismo
Cuando los residuos se acumulan en calles y botaderos abiertos, pueden generar presencia de roedores, insectos y microorganismos que representan riesgos sanitarios. Además, una gestión inadecuada puede contaminar el entorno y afectar los espacios utilizados diariamente por las familias. El problema también tiene consecuencias para una de las actividades económicas más importantes de Cusco: el turismo. Según el Estudio del Nivel de Satisfacción del Turista en Cusco 2025, del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), el desorden y la falta de limpieza constituyeron el tercer aspecto que mayor desagrado generó entre los visitantes, mencionado por el 7% del total de turistas encuestados y por el 7,9% de los extranjeros. Para los negocios que dependen del turismo, como restaurantes, hoteles y comercios, mantener una ciudad limpia contribuye a ofrecer una mejor experiencia a quienes llegan a conocer la región. Por su parte, las municipalidades distritales tienen a su cargo servicios como el barrido de calles, la limpieza de espacios públicos y la recolección de residuos. Las municipalidades provinciales, en tanto, cumplen un papel fundamental en la planificación y coordinación de la gestión integral de los residuos, incluyendo su disposición final. Tanto los gobiernos distritales como los provinciales, en sus ámbitos, deben asegurar que los residuos reciban un manejo adecuado. “Las próximas autoridades tienen la oportunidad de mejorar un servicio que utilizamos todos los días. No se trata solamente de comprar más camiones recolectores, sino también de planificar qué hacer con la basura, fortalecer el reciclaje y garantizar espacios adecuados para su disposición final. Una gestión eficiente permite cuidar la salud, aprovechar mejor los recursos públicos y ofrecer mejores condiciones de vida a la población”, concluyó Chuquitapa.
Lea la nota original aquí o visita el medio Cusco Post




